Otro 4 de julio sin reforma migratoria en Estados Unidos

Once millones de indocumentados esperan legalizarse con la reforma migratoria.
Once millones de indocumentados esperan legalizarse con la reforma migratoria.

Estados Unidos, la gran nación de inmigrantes, celebra el 4 de julio su día de fiesta nacional, llamado “Independence Day”, que conmemora la separación formal del Imperio Británico en 1776, con la firma de la Declaración de la Independencia.

Sin embargo, para más de 11 millones de extranjeros que viven en el país en condición de ilegalidad, no será un día festivo. Esperan desde hace más de seis años la reforma integral del sistema de migración estadounidense promovida por el presidente Barack Obama, reelecto en 2012 con más del 70% de los votos del electorado hispano o latino, comunidad a la que pertenece la mayoría de los inmigrantes sin papeles.

Los activistas pro inmigrantes reclaman acciones contundentes por parte del presidente Obama y de los congresistas. Especialmente, en el tema de las deportaciones, cuyo cese inmediato constituye el centro del debate para muchas organizaciones de defensa de los derechos de las comunidades latinas, las más vulnerables en cuanto a este tema.

En el largo proceso de fracasos en que se ha convertido la reforma migratoria de Estados Unidos ha habido momentos brillantes en los que los actores comprometidos con la modificación del sistema albergaron por algunas semanas el sentimiento de triunfo.

El avance más importante, y que fue percibido como una histórica victoria de los reformistas, se materializó el 27 de junio de 2013, cuando el Senado aprobó con 68 votos a favor la reforma radical del sistema. Semanas después, la propuesta bicameral no pudo vencer el cerco republicano en la Cámara de Representantes, donde el documento yace moribundo desde entonces.

“Es uno de los momentos más frustrantes que he tenido en mi carrera”, declaró en su momento el senador demócrata Bob Menéndez, uno de los integrantes del llamado Grupo de los Ocho que redactó la propuesta bicameral.

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“La aprobación en el Senado fue histórica, fue un impulso real y ver la reforma estancada en un agujero oscuro en la Cámara de Representantes es increíblemente decepcionante, no sólo para mí, sino para millones de personas en todo el país”, expresó Menéndez.

Responsabilidad compartida
Para muchos analistas es innegable la responsabilidad directa de Barack Obama en el fracaso de la reforma migratoria. Algunos critican su incapacidad para hacer calar su mensaje en el Congreso, donde los republicanos han actuado como una pared de contención para bloquear sus iniciativas.

Sin embargo, otros señalan los innumerables esfuerzos políticos del presidente para demostrar los beneficios económicos que la ansiada reforma traería al sistema estadounidense.

Varios momentos políticos estelares han sido aprovechados por Obama para expresar la pertinencia y perentoriedad de la reforma integral del sistema migratorio. Basta señalar el histórico discurso en Nevada, en el 29 de enero de 2013, y los innumerables llamamientos a la sensatez de los congresistas.

“Consigamos este año aprobar una reforma migratoria”, enfatizó el presidente Obama durante su alocución del estado de la nación pronunciada el 28 de enero de 2014.

Podría decirse que no existe un sector de la sociedad estadounidense que no se encuentre involucrado en el tema. Incluso, la comunidad académica, científica y empresarial de Estados Unidos ha cerrado filas en apoyo a la reforma de Obama.

Rectores, académicos e investigadores públicamente han reclamado acción al Congreso. Por su parte, los principales líderes de las más importantes industrias de Silicon Valley, como Facebook, Google, Microsoft, Yahoo, linkedIn, entre otros, conformaron un grupo de apoyo a la reforma, conscientes de la necesidad de asegurar recurso humano extranjero para la continuación del éxito económico del sector que representan.

Muchos opinadores políticos y estudiosos de la realidad estadounidense no dudan en señalar la enorme responsabilidad que el Congreso ha tenido en el fracaso de la reforma migratoria, debido a la evidente incapacidad de los legisladores para actuar en un tema de interés nacional.

En ese sentido, las culpas y responsabilidades del fracaso de la reforma se reparten entre el Ejecutivo y el Legislativo; aunque para un amplio sector de la sociedad estadounidense la posición del partido republicano en el Congreso ha sido de trabar en lugar de negociar y buscar salidas.

Obama anuncia acciones
Mientras la sociedad exige la reforma integral del sistema migratorio de Estados Unidos, los activistas que defienden los derechos de los inmigrantes en situación de ilegalidad abogan por que se detengan las deportaciones.

El presidente Obama ha anunciado su intención de tomar acciones ante la negativa del Congreso a actuar. La declaración parece indicar la puesta en marcha de decretos ejecutivos para activar algunas de las disposiciones previstas en la paralizada reforma migratoria.

La estrategia es vista por algunos analistas como sumamente riesgosa, ya que podría radicalizar aún más la posición de los republicanos en el Congreso y generar desorden en el actual sistema de inmigración estadounidense.

Los activistas pro inmigrantes, por su parte, alaban la decisión del presidente Obama de adoptar medidas ejecutivas en materia de inmigración sin esperar al Congreso, y exigen acciones inmediatas para ayudar a los indocumentados y frenar las deportaciones.

Cifras no oficiales estiman en mil el número de deportaciones diarias de ciudadanos en condición de ilegalidad.

Los activistas esperan que a través de decretos presidenciales el presidente Obama pueda aplicar una nueva Acción Diferida, como la que puso en marcha en 2012 para proteger a los jóvenes llamados “Dreamers”, esta vez para incluir a otros grupos de inmigrantes vulnerables, como padres o madres de familia.

A la difícil situación de las deportaciones hay que agregar la crisis humanitaria desatada por el ingreso ilegal en territorio estadounidense de menores de edad. Se calcula que en los últimos veinte meses más de 47 mil menores ingresaron clandestinamente a Estados Unidos sin la compañía de un adulto, procedentes de Honduras, El Salvador, Guatemala y México.

Una visión más amplia sobre el tema puede obtenerse leyendo la sección Reforma migratoria de Estados Unidos.

Publicado el 3 de julio de 2014

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