Luis Márquez, conductor, desde España

fotoesp_peq“Nunca imaginé que este país tuviera pequeños reinos con una lengua diferente en cada uno”.

Profesión: Conductor de transporte pesado

Edad: 50 años

Ciudad/ País de origen: Caracas, Venezuela.

Fecha de salida: 5 de junio de 1996

Ciudad/ País de destino: España.

¿Por qué te fuiste de tu país?

Yo me marché de Venezuela, en 1993, para España; y créanme no se lo recomiendo a nadie. Este país no recibe al venezolano. Los españoles, aunque dicen que no son racistas, lo son: lo de ellos es de ellos y punto. Aquí no hay trabajo. Por eso, es dificilísimo encontrar uno y los contratos en su mayoría son temporales.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Prácticamente fui engañado por la familia de mi esposa. Me dijeron: “Vente que aquí hay trabajo, la vida es mejor…” En Venezuela tenia un buen empleo en el metro de Caracas.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Al llegar a España, no encontré apoyo de nadie. Debí correr y hacerlo todo yo solito. Les cuento una experiencia: soy venezolano con doble nacionalidad. Así que podía entrar en España sin más. Por el contrario, mi esposa – aunque de padres españoles- no tenía la nacionalidad española. A los 15 días de nuestra llegada, vino la policía a la casa para deportarla. Yo me opuse, por su condición de esposa de un comunitario. Entonces le dieron 15 días para abandonar el país. Acudió a los tribunales y le concedieron su doble nacionalidad, ya que constaba que sus padres eran españoles. Aquí existen muy pocas ayudas y es muy difícil que te las den. Además, si te las otorgan, por cualquier lado te las cobran. Los españoles hablan mucho, pero la realidad es otra. No sé dónde está la información oficial. Ellos son muy cerrados, solo vale lo de ellos, lo tuyo no. Tu mientes, ellos no; lo tuyo es falso, lo de ellos no.

Describe los primeros tiempos

No pude adaptarme a este país. La gente es muy cerrada. Aquí todo está prohibido, no puedes ir a pescar, si no pagas cometes un delito, hay un carné para todo. Asimismo, todo es muy burocrático: rellene este papel y lo trae cuando esté listo; cuando lo tienes preparado, traiga estos otros documentos; cuando ya crees que está todo, ¡qué casualidad!, te falta un sello por cualquier lado. Instalan ordenadores por todas partes, pero no saben usarlos. Un funcionario desconoce lo que hace el otro que tiene a su lado, o sea, su trabajo y, si este burócrata no está, te vas y vuelves mañana. Cuando fui a la policía a sacarle la carta de residencia a mi esposa, me llevé la desilusión más grande de mi vida. Dije que la necesitaba para un trabajo y la persona del mostrador me advirtió: “Primero España, segundo España y tercero España: y, si queda algo, es para ustedes”. La verdad es que no entiendo cómo la gente de mi país se quiere venir para acá. Por Dios no lo hagan, vayan a otra nación: Estados Unidos, Inglaterra. Se los digo de corazón: si tienen mucho dinero vengan. De lo contrario, vivirán la peor pesadilla jamás vista. Conozco a muchos venezolanos que se regresarán, pues aquí el trabajo no existe. Así de claro y yo soy uno de los que retornan.

Describe tu situación actual

Como afirmé, aquí no hay empleo. Esto es un caos total. La gente debe ya lo del año que viene. También, como indiqué antes, el racismo no se ve, pero se siente. De hecho, si vas a una entrevista de trabajo, no se te ocurra hablar, pues te dicen: “Aaa, tú no eres de aquí”. Por lo tanto, ya sabes que el trabajo no es para ti. Les cuento que tuve una pequeña empresa de fontanería, de lo cual me arrepiento, pues no sé cómo ni por dónde le debo a Hacienda 8.000 euros, que si el IVA (no sé cuál, pero es así), que si la seguridad social… y pare usted de contar. Quiero que me expliquen cómo, en cuatro meses, hay alguien capaz de deberle al Estado tanto dinero, si en ese tiempo no puso el primer grifo. Pienso que aquí el mayor corrupto es el Estado español. A eso se suma que es muy raro que la comunidad te acepte y, si lo hace, tienes la piedra encima de extranjero. Hablar de tu país es malo, pues ellos piensan que nosotros creemos que lo de nosotros es mejor que lo de ellos. Por ejemplo, no se entiende cómo los venezolanos podemos ir el 31 de diciembre a bañarnos a la playa. Tampoco comprenden cómo podemos tener a ese presidente. Me cansé de que dijeran: “Claro, como ustedes no saben administrar su país, debemos ir los españoles”. No aceptan cómo, en una nación con tanto dinero, el venezolano se tenga que ir de su tierra, pues aseguran que abrimos las llaves del agua y por una sale petróleo y por la otra, agua sucia. De modo que un consejo: calladito se está mejor. Otro asunto por considerar: la educación en Venezuela es quinientas veces superior. Aquí un muchacho de primaria no sabe dónde se encuentra Madrid ni nada, solo su comunidad. Nosotros, en ese nivel, ya sabíamos el mapa de nuestro país completo, tanto el político como el geográfico. Ahora les narro algo real: a mi hijo, que nació aquí, lo llevé a Venezuela en el 2008 y, en el aeropuerto, me dijo: “Papa, salimos de La Coruña gálica y llegamos a Madrid, España; y ahora a Venezuela”. Sin pensar en el momento, pues estaba pendiente del vuelo, al rato le pregunté: “Pero, muchacho, ¿qué te enseñan a ti en el colegio? Madrid y Galicia pertenecen a España. Insólitamente, su respuesta fue que la maestra les enseñó que no. Ahí queda eso.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

Sí me arrepiento, pues no pensé nunca que un pueblo pudiera ser tan racista y tan cerrado. Nunca imaginé que España tuviera pequeños reinos con una lengua diferente en cada uno: valenciano, gallego, vasco, sevillano, es decir, entre ellos mismos, dentro de su tierra, son extranjeros. El de aquí no puede trabajar en otra comunidad o reino, pues le dicen que habla vasco y no el idioma de la región. Si yo volviera atrás, quizás no hubiera salido de mi país y, si pudiera, me iría a cualquier otra nación fuera de los reinos independientes de España.

¿Piensas volver a tu país?

Sí y mil veces sí. Lástima que tengamos un tirano como Presidente y ahora no seamos venezolanos, sino cubano-venezolanos. Ojalá llegara un hombre que deje de darle tanto palo a mi país, que no lo desprecie tanto como ese innombrable. Otro asunto que me inquieta es que los venezolanos no somos unidos ni dentro ni afuera (y ahora que estoy en el exterior lo afirmo con propiedad). Quise crear una asociación para integrarnos, en la cual pudiéramos hablar, celebrar, compartir, unirnos cuando haya unas elecciones, ayudarnos; pero no dio frutos, porque somos así. Si pudiera me marcharía a los Estados Unidos, pero no tengo ni idea de cómo hacerlo. Gracias y perdón por el aburrimiento. Esta larga plática se debe a la soledad, amigo, a la soledad y a la tristeza por los que dejaste: tus amigos, la gente querida y que recuerdas en todo momento. Ellos son los que te informan sobre quienes se murieron: el papa de fulano… Además, añoro a esos viejos que te vieron nacer y que ya no están. Sentí gran dolor por muchos de mis amigos que ya no están, por mi país destrozado, por la gente que pelea por un ideal estúpido, cuando debería prevalecer la amistad que siempre nos unió. Un saludo y hasta otra vez.

Testimonio publicado al 18 de junio de 2010

 

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