Martín Goikoetxea, ingeniero desde Oslo, Noruega

“Para emigrar, hay que consultar al menos con dos buenos asesores migratorios”.

Profesión: Ingeniero petrolero

Edad: 47 años

Ciudad/ País de origen: Caracas, Venezuela.

Fecha de salida: marzo del 2007

Ciudad/ País de destino: Oslo, Noruega.

¿Por qué te fuiste de tu país?

Por la inseguridad personal, la constante tortura psicológica y el maltrato del gobierno hacia los ciudadanos. Sumado todo eso a un retroceso en lo económico, social, político y cultural. Asimismo, por la inversión de valores en muchos sectores de la población, con la consecuente perspectiva bizarra del mundo.

En fin, la vida en Venezuela parecía un cuento surrealista de vivir en una especie de infierno como el de Dante.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Me dolió mucho al comienzo la decisión tomada, porque soy venezolano de muchas generaciones. Es más, si bien viví en Caracas desde mi adolescencia, nací y crecí en un pequeño pueblo del sur del estado Aragua.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Bueno, en principio intenté ir a Australia; pero el proceso de migración de ese país no es transparente y perdí cuatro años, por culpa de los asesores que inicialmente contraté en Caracas. Al contactar a otros asesores en Australia, me di cuenta del engaño. Busqué opciones porque había llegado a la edad límite para emigrar a ese país. Así, buscando trabajo por Internet, conseguí una oportunidad en una empresa petrolera en Noruega y lo demás es historia.

Describe los primeros tiempos

Si bien este es un país prácticamente bilingüe, tuve que aprender el noruego, bastante parecido al inglés. El clima y el sol no son como en Venezuela. En el 65% del año todo es nieve. La ropa de invierno resulta imprescindible. Los niños debieron duplicar su esfuerzo en la escuela, adaptarse y estudiar noruego. Mi señora, ingeniera en sistemas, también aprendió noruego. Sin embargo, por ser bilingüe (castellano – inglés), a ella se le facilitó el aprendizaje. Por primera vez, desde mi infancia, disfruté de un picnic en familia y de la seguridad de esta nación. En efecto, los niños se pueden ir solos al colegio. Comencé a practicar senderismo. La gente es muy amistosa y fue fácil integrarnos a pesar del corto tiempo de permanencia entre ellos.

Describe tu situación actual

Si bien los impuestos son elevadísimos, la seguridad social los vale. Gano algo así como US$ 200.000,00 al año, sin contar los bonos. En Venezuela ni en sueños me hubiesen pagado ese monto y, si lo hubiera obtenido, no hubiese podido disfrutarlo, por la envidia y el hampa. Mi señora percibe alrededor de US$ 130.000,00 al año en la empresa donde trabaja. Tenemos dos autos y casa propia. En suma, parece un cuento de hadas, pero es cierto. ¡Esto sí es un verdadero socialismo!.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

No me arrepiento. En verdad, los venezolanos deben comprender que el país se perdió. Además, la recuperación no se verá sino en tres o cuatro generaciones. ¿Qué haría diferente? Bueno, verificaría bien si los programas de migración de un país objetivo son transparentes. En mi caso, no lo hice y perdí tiempo. Para emigrar, hay que consultar al menos con dos buenos asesores migratorios.

¿Piensas volver a tu país?

Ni de vacaciones, dada la realidad objetiva que vive Venezuela. ¡Para atrás ni para agarrar impulso! Venezuela se perdió y hay que aceptarlo.

Testimonio publicado al 21 de octubre de 2009

 

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