Diana, administradora, desde Chicago, Estados Unidos

fotoeeuu_peq“Piensen bien porque no es fácil y el idioma es la base”.

Profesión: Licenciada en administración

Edad: 33 años

Ciudad/ País de origen: Maracay, Venezuela

Fecha de salida: diciembre del 2009

Ciudad/ País de destino: Chicago, Estados Unidos

¿Por qué te fuiste de tu país?

Me fui por razones personales, ya que tenía una relación con un latino-americano, y se presentó una buena oportunidad para establecernos aquí. Por eso, decidí venirme. Al principio carecía de documentos; pero él quiso casarse conmigo para evitarme inconvenientes al solicitar empleo.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Ha sido bien difícil porque soy la única hija y la mayor. Por esa razón, casi siempre estuve a cargo de mi familia. Además, mi madre depende en cierta forma de mí. El hecho de estar tan lejos y no poder ayudarlos cuando me necesitan me deprime. Esto se agrava cuando mi madre se enferma y no hay quien vea de ella como yo lo hubiera hecho. Asimismo, el idioma representa una dificultad, aunque mi nivel de inglés es aceptable. No obstante, no soporto al gringo despectivo que dice que no te entiende o que tu acento le molesta. Me frustra porque alcancé buenas posiciones en mi país. Tuve mis logros profesionales y esta decisión personal ha afectado mucho mi ego. En verdad, me siento comprometida con mi relación matrimonial y feliz con mi pareja. Sin embargo, grande es también la preocupación por mi familia y el ambiente de hostilidad que reina aquí contra los latinos, sin importar que sean legales o no.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Por motivos personales, como lo expliqué antes. Mi apoyo, tanto económico como moral, fue mi pareja en todo momento.

Describe los primeros tiempos

Ha sido algo dificultosa mi adaptación. Quizás porque en nuestro entorno abundan los venezolanos y apenas uno que otro norteamericano; pero no tantos como se supone que ayudarían en este proceso de ajuste cultural.

Describe tu situación actual

Desde que llegué, trabajo como representante del servicio al cliente por teléfono. Al principio en español y luego en inglés. Ha sido duro, hasta el punto de que, a veces, me cuesta regresar al trabajo debido a que, al escuchar mi acento, me dicen que no me entienden, aunque hable despacio. Esto hace que el proceso entre el idioma y la adaptación se complique más.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

Vivo un momento en que no sé si arrepentirme o no del paso dado. Repito que tengo una buena pareja; pero hay que poner las cosas en una balanza y me pregunto si en la actualidad estaría progresando en Venezuela como lo hice cuatro años atrás. A todos les digo: “Piensen bien porque no es fácil y el idioma es la base”. No crean que medio “machucando” la lengua van a lograr mucho, puesto que el mercado es competitivo y hay demasiados hijos de mexicanos que nacieron aquí y manejan perfectamente los dos idiomas. Por consiguiente, desde la óptica laboral resulta mejor alguien que hable inglés sin acento y, a la vez, un buen español.

¿Piensas volver a tu país?

Creo que sí. Crecí y me desarrollé en mi país profesionalmente. Sé que las cosas están de cabeza; mas mi familia reside allá, en especial mi madre, y no quiero despegarme de ellos, a pesar de que mi patria se encuentra en decadencia.

Testimonio publicado al 11 de agosto de 2011

 

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