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Existen en España más de 4,7 millones de extranjeros en condición de legalidad, es decir, con tarjeta de residencia. El 48% proviene de algún país de la Unión Europea (lo que se conoce como extranjeros en régimen comunitario).

El restante 52% corresponde a nacionales de distintos países no comunitarios, llamados extranjeros en régimen general; entre estos, las comunidades culturales más numerosas provienen de Marruecos (34% del total de extranjeros en régimen general) y de al menos 7 países de América Latina, entre los que destacan Ecuador y Colombia. (Cifras oficiales del gobierno de España, correspondientes al primer semestre de 2012.)

De hecho, se calcula que el 43% de los extranjeros en régimen general provienen de América Latina, principalmente de Ecuador (13%), Colombia (8%), Bolivia (6%), Perú (5%), República Dominicana (2%), Argentina (2%), Paraguay (1.5%) y Brasil (1%).

Cabe resaltar que, según la misma fuente, el 15% de los extranjeros en régimen comunitario son de origen latinoamericano, es decir, son familiares de algún nacional de un país miembro de la Unión Europea. Los países que destacan de esta lista son Colombia, República Dominicana, Argentina, Ecuador y Brasil.

De acuerdo con estas cifras, los hispanoamericanos (sacando a los nacionales de Brasil) constituyen la minoría cultural más importante de España, con casi 1 millón 500 mil personas, lo que representa casi el 30% de la población total de extranjeros en ese país.

Estos latinoamericanos se han instalado principalmente en las comunidades de Cataluña, Comunidad de Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana e Islas Canarias. Barcelona encabeza la lista de las ciudades más pobladas de latinoamericanos, seguida de Madrid, Murcia y Valencia.

Por sectores de actividad económica, los latinoamericanos se concentran fundamentalmente en cinco sectores: construcción (15.9%), actividad realizada principalmente por hombres; actividades del hogar (14.5%), realizadas principalmente por mujeres; comercio (14.2%); hostelería (13.8%); y actividades inmobiliarias (12.4%). Estas áreas emplean al 75% del total de trabajadores afiliados a la Seguridad Social española, según estudio elaborado por la Universidad Nacional de México (UNAM) en 2010.

Un número importante de este colectivo han sido tradicionalmente mujeres. Esta característica ha sido descrita por algunos sociólogos españoles con la frase: “la inmigración latinoamericana tiene cara de mujer”.

Conforman una población joven, cuya edad promedio se estima en 36 años. La mayoría ocupan empleos de baja calificación, aunque su nivel educativo es equivalente al de los españoles.

Sin embargo, en los últimos 10 años, la inmigración latinoamericana ha experimentando una cierta movilidad laboral ascendente, vinculada a un mayor transcurso del periodo de residencia, a una mayor formación educativa y al hecho de que las más recientes oleadas de latinoamericanos estás conformadas por profesionales jóvenes, que logran ocupar puestos técnicos y especializados.

Una característica muy importante de los latinoamericanos es el hecho de que con sus trabajos en España contribuyen notablemente a la economía de sus países de origen gracias al envío de remesas de dinero.

Se calcula que un inmigrante latinoamericano envía en promedio a su país unos 3.000 euros al año, lo que suponen el 15% de sus ingresos (Banco Interamericano de Desarrollo, 2009). Este comportamiento beneficia, aproximadamente, a ocho millones de personas, especialmente en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, constituyendo el principal motor del crecimiento económico de muchos países latinoamericanos.

Las oleadas de la inmigración latinoamericana en España
Comenzaron a llegar a España en el último cuarto del siglo XX, motivados por los factores de expulsión de sus países: violencia, desempleo, inestabilidad política.

Durante los años 70, el exilio político caracterizó la primera oleada de argentinos y chilenos; cubanos, brasileños y algunos uruguayos destacan también en esta época.

Posteriormente, en los años 80, la inmigración la protagonizaron los nacionales de Colombia, Ecuador, República Dominicana y Perú, predominantemente mujeres atraídas por las posibilidades de empleo en el servicio doméstico; y en los inicios de los años 90 llegaron uruguayos y paraguayos.

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La firma de convenios bilaterales para regular los flujos migratorios con diversos países latinoamericanos, como Colombia, Ecuador y República Dominicana, y la puesta en vigor de la Ley de Nietos, que permitía recuperar la nacionalidad española a los hijos y nietos de los españoles exiliados por la dictadura, promovieron una nueva oleada de inmigrantes en la que predominaron los nacionales de Venezuela, Argentina y Cuba, principalmente.

Estas constantes oleadas de latinoamericanos han experimentado una notable disminución en los últimos años debido a la crisis económica española caracterizada por una alta tasa de desempleo. Para muchos ya no es atractivo emigrar a España pues no existe ninguna garantía de encontrar un trabajo.

Peor aún, muchos están retornando a sus países de origen ante la incapacidad de encontrar empleo.

De acuerdo con cifras oficiales del gobierno español, a partir del tercer trimestre de 2011, el número de ecuatorianos, colombianos, peruanos, cubanos y argentinos, cinco de las principales nacionalidades de los latinoamericanos residentes en España, ha experimentado una fuerte tendencia a la reducción.

Es notable el caso de los ecuatorianos, quienes conforman la comunidad latinoamericana más numerosa de España, cuya población se ha reducido en casi 3.500 personas en el primer trimestre de 2012.

No menos importantes son los casos de los colombianos, quienes disminuyeron su población en casi 2.000 personas, y los peruanos, reducidos en 1.500 personas, durante el mismo período.

Más información sobre la población de extranjeros en España en la sección Población.

Fuente: Estudio realizado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social

 

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