Una mujer negra, hija de inmigrantes, aspira a la vicepresidencia de los Estados Unidos

Con una madre india y un padre jamaiquino, Kamala Harris representa la experiencia positiva de la inmigración.

La senadora demócrata de California, Kamala Harris, acompañará a Joe Biden como candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos, en las elecciones del próximo 3 de noviembre de 2020.

¿Quién es Kamala Harris, la candidata demócrata a vicepresidenta de USA

Su perfil particular llama la atención entre los inmigrantes y representa una esperanza para las mujeres y las minorías, mientras sus críticos señalan la dureza de su carácter ¿Qué atención pondrá Harris en las políticas migratorias?

Con 55 años, Harris es la primera mujer negra y la primera persona de ascendencia asiática en formar parte de una fórmula presidencial en uno de los dos partidos principales en Estados Unidos (y apenas la cuarta mujer en la historia en llegar a esa posición).

Harris ocupó los cargos de Fiscala general de California y Fiscala de distrito en San Francisco. En 2019 presentó su propia candidatura a la presidencia, y fue muy crítica entonces con Joe Biden, a quien hoy se une, precisamente por el tema racial.

Fue notoria su interpelación ante Biden sobre la relación de éste con algunos senadores segregacionistas, en la que recordó al candidato que “hubo una niñita en California que formó parte de la segunda generación de escuelas públicas integradas y que se iba en autobús a la escuela todos los días: esa niñita era yo”.

El reclamo hace referencia a la segregación que sufrieron, durante varias décadas, muchos estudiantes negros e inmigrantes, que se manifestó en una oposición al uso del transporte escolar y de la que Biden tomó parte en el senado.

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Su actitud crítica y confrontadora ante el gobierno de Trump se ha manifestado varias veces. Como senadora de California, le tocó interrogar a funcionarios y nominados del actual presidente, especialmente a Brett Kavanaugh y a Jeff Sessions.

Una carrera ascendente

Kamala Harris creció en Oakland, California, durante los años 60. Hija de padres progresistas, siempre estuvo orgullosa de la implicación de ambos en la lucha por los derechos civiles. Su padre es profesor de economía. Su madre, que falleció, fue investigadora del cáncer de mama.

Harris estudió en la Universidad de Howard, en Washington, una institución fundada para acoger a estudiantes segregados.

Tuvo una larga carrera como fiscala de distrito en San Francisco y luego como Fiscala General en California. Llegó al senado en 2016 y nunca ha ocultado su ambición de llegar a la oficina más importante del país.

Harris ha sido pionera varias veces en su carrera. En 2011, cuando se inició como fiscala, se convirtió en la primera mujer y la primera persona afroamericana en dirigir los servicios judiciales del estado más poblado del país.

Tras juramentarse en el Senado, se convirtió en la primera mujer con raíces del sur de Asia en llegar a la cámara alta y la segunda senadora afroamericana en toda la historia del país.

Dada la edad de Joe Biden (tendrá 78 años al momento en que le tocaría asumir la presidencia) ha generado un debate en torno al hecho de que es posible que sea su compañera de fórmula quien se alce con el liderazgo del partido demócrata para 2024, lo que la ubicaría en la posición ideal para romper al fin el llamado “techo de vidrio” y convertirse en la primera presidenta estadounidense.

Hija de inmigrantes, normalizadora de las minorías

Con una madre india y un padre jamaiquino, Kamala Harris representa la experiencia de la inmigración y, en cierto sentido, su calidad aspiracional, pues muchos padres que emigran, hacen todo tipo de sacrificios con la esperanza puesta en lo que lograrán sus hijos.

Algunos especialistas han señalado que la candidatura de Harris tiene un inmenso poder simbólico, pues normaliza la inmigración como experiencia.

Durante su campaña para la candidatura demócrata, Harris mostró también interés por la situación de los Dreamers.

Ha sido una defensora de los intereses de las familias afroamericanas en el país, especialmente en el contexto de la pandemia y se ha mostrado abierta y a favor de los inmigrantes, sobre todo de cara a las políticas que ha implementado la administración Trump.

Entre otras cosas, Harris ha sido frontalmente crítica con respecto a la construcción del muro fronterizo con México, el encierro de los niños en jaulas y la política que exige a los solicitantes de asilo permanecer en México durante sus procesos.

La fórmula presidencial Biden-Harris plantea hacer frente al descalabro que ha sufrido el sistema migratorio en Estados Unidos, lo que se traduce en algunas acciones que ya han sido introducidas en la campaña.

¿Dureza de carácter o prejuicios contra las mujeres?

Una de las críticas más frecuentes que se le hacen a Harris es su rigidez y su carácter duro.

Algunos votantes más progresistas la consideran demasiado rígida en cuanto a la penalización de delitos menores, un problema que afectaría más a las minorías. Otros consideran que hay una contradicción entre esa rigidez y la forma sonriente en la que se presenta ante el público.

La asesora de Trump, Jenna Ellis la comparó con Marge Simpson, en una jugada que no salió muy bien desde el punto de vista comunicacional, cuando el personaje de la popular serie animada respondió, hablando desde la perspectiva de una madre de los suburbios, que ella enseñaba a sus hijos a respetar a las personas.

Hasta el momento, Trump no la ha insultado directamente.

Algunos detractores, incluso dentro de su partido, le han criticado ser “demasiado ambiciosa”, una apreciación que sus partidarios consideran sexista. Y cabe preguntarse si todas estas críticas se le harían a un candidato hombre en su posición.

Lo cierto es que puede que la dureza y la ambición no sean necesariamente un defecto, cuando Harris llega a la fórmula presidencial en un momento para nada fácil: con un país polarizado, en medio de una pandemia que lo ha golpeado particularmente, en el contexto de un descontento social que llevaba demasiados años buscando salida y tras años de políticas que han golpeado duramente a los inmigrantes, las próximas elecciones estadounidenses serán un proceso en el que se definirá mucho más que el nombre de la nueva familia que ocupe la Casa Blanca.

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Publicado el 4 de septiembre de 2020.

 

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