La trata de personas: ¿quiénes son más vulnerables y cómo protegerse?

Trata de personas
La Organización de las Naciones Unidas designó el 30 de julio como el Día Mundial Contra la Trata de Personas, una fecha necesaria para crear conciencia sobre la situación de las víctimas del tráfico humano y proteger sus derechos.

Mientras lees estas líneas se estima que 24,9 millones de personas están siendo sometidas a alguna forma de esclavitud, privadas de su libertad y sus derechos fundamentales.

La cifra proviene del Informe sobre tráfico de personas 2019 del Departamento de Estado de Estados Unidos y, según explica en el mismo documento el Secretario de Estado Mike Pompeo, “es aproximadamente tres veces la población de Nueva York”.

La lucha contra el tráfico de personas es un delito que explota a individuos de todas las edades con numerosos propósitos, que van desde trabajos forzosos hasta explotación sexual en el mundo entero. Las mujeres y los niños (especialmente las niñas) son las víctimas más vulnerables y todos los países del planeta se ven afectados de alguna forma, bien sea como origen, lugar de tránsito o destino de las víctimas.

En muchos casos, las personas ni siquiera han abandonado su país, pero han sido retenidas contra su voluntad en el mismo territorio donde habitan y se encuentran incomunicadas y víctimas de un círculo de abuso que parece no tener fin.

La mayoría de las personas afectadas son explotadas sexualmente y 35% de las víctimas de trabajos forzosos son mujeres. Las situaciones de conflicto dentro de los países crean condiciones ideales para los traficantes, pues las personas que se ven desplazadas de su territorio son más fáciles de captar.

Migrantes en la mira
Quienes abandonan sus países sin documentos legales y en precarias condiciones económicas, son víctimas potenciales de las redes de tráfico humano, que pululan en las fronteras por las que esas personas suelen cruzar de un país al otro.

Pero hay muchísimas dificultades para frenar esta industria, que según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (del año 2014) genera 150 mil millones de dólares en todo el mundo. Una de las razones, es que las víctimas tienen miedo de denunciar. En muchas ocasiones, porque han entrado ilegalmente al país donde fueron captadas, en otras porque han sido víctimas de delitos sexuales que las hacen sentir vergüenza o porque han sido obligadas, ellas mismas, a cometer delitos (prostitución y robos, entre otros).

Promesas de una vida mejor: la trampa perfecta
Muchas de las víctimas de tráfico de personas fueron engañadas por alguien que, aprovechándose de su desesperación, les ofreció la posibilidad de una vida mejor.

En los últimos meses se han denunciado cantidad de casos en los que mujeres provenientes de países en conflicto o que atraviesan una crisis humanitaria, aceptaron una oferta de trabajo en otro lugar que les prometía legalidad, un buen sueldo y la oportunidad de salir adelante: “demasiado bueno para ser real”, tal como dice el lugar común.

El informe del Departamento de Estado recoge una demoledora cantidad de testimonios en todo el mundo en los que esta situación se repite una y otra vez. Mujeres que respondieron a una cita a ciegas, se casaron con un hombre al que apenas conocían o salieron de sus países para ocupar un cargo en una empresa en un país lejano. Algunas fueron rescatadas y lograron dar sus testimonios. Otras, las que no figuran en el informe, corrieron aún peor suerte. En algunos casos, quienes las captaron provenían del mismo lugar que ellas y conocían su desesperación y por ende, su vulnerabilidad.

 

¿Cómo evitar convertirse en víctimas?
La mayoría de las personas vulnerables a este tipo de crímenes no tiene la oportunidad de informarse ni de prever las situaciones que las ponen en riesgo, pues la precariedad en la que viven se los impide.

Sin embargo, algunas potenciales víctimas pueden detectar una amenaza y desactivarla antes de que sea demasiado tarde.

A partir de investigaciones locales y relatos de víctimas reales, el gobierno de la provincia de British Columbia (Canadá) comparte en su sitio web una lista de factores que pueden hacer a una persona vulnerable al tráfico humano:

  •  Inestabilidad política:
    Las guerras, conflictos políticos, inestabilidad civil, violencia, carencia de Estado de Derecho y/o desastres naturales crean condiciones inestables en las que las personas pueden ver limitadas las opciones para su supervivencia. En estas condiciones, muchos niños se ven separados de sus familias, lo que los deja sin la protección adecuada. La inestabilidad política también puede llevar a la migración forzada, cuando las personas huyen de sus hogares en busca de mejores condiciones. Sin embargo, a veces estas personas terminan sin hogar, en campamentos temporales, sin empleo y sin una red de apoyo. Los traficantes de personas aprovechan estas condiciones para captar a sus víctimas entre estas personas desesperadas.
  • Pobreza:
    Los traficantes de personas buscan a personas de escasos recursos económicos para ofrecerles falsas oportunidades de mejoría. La gente que vive en circunstancias difíciles es más proclive a afrontar riesgos mayores con la idea de proveer para sus familias. Los pueblos indígenas en muchos países constituyen grupos de riesgo.
  • Racismo:
    El racismo y el legado del colonialismo contribuye a la marginalización de grupos de personas, especialmente en comunidades indígenas. Las víctimas de racismo se topan a menudo con barreras sistémicas como acceso limitado a la educación, empleo, hogar y crédito..
  • Desigualdad de género:
    En muchas sociedades las mujeres son consideradas menos que los hombres. Salarios inferiores, condiciones injustas, derechos desiguales, menor acceso a la salud y la educación, ponen a muchas mujeres en situación de pobreza y mayor vulnerabilidad.
  • Adicciones:
    Las personas dependientes del uso de sustancias son blanco fácil para los traficantes. En muchas ocasiones, éstos les proveen de esas sustancias para coercionarlos e incluso los inician en el ciclo de adicción, con el fin de ganar control sobre las víctimas. Una vez iniciado el abuso, es casi imposible de romper.
  • Salud mental:
    Las enfermedades mentales siguen siendo un tema tabú en nuestras sociedades y muchas personas que las padecen terminan aisladas de sus familiares o grupos de apoyo. Al ser en muchos casos incapaces de decidir por sí mismas, estas personas pueden caer en manos de traficantes que se aprovechan de sus debilidades.
  • Pandillas:
    Las pandillas o bandas criminales explotan a hombres, mujeres y niños. El reclutamiento suele hacerse en sectores vulnerables como los antes descritos e incluye explotación sexual, mendicidad, tráfico de drogas, hurto y otros delitos.
  • Vulnerabilidad en línea:
    Adultos y niños son captados regularmente a través de las redes sociales. Las personas vulnerables son atraídas por alguien que aparenta querer una relación de amistad o tiene una oferta muy atractiva (venta de algún bien, oportunidad de trabajo, etc.). Los traficantes terminan obteniendo información comprometedora de sus víctimas (datos personales, fotografías, etc.) que luego utilizan para captarlos en persona o chantajearlos.

 

El mapa mundial de la trata de personas
En el informe del Departamento de Estado se identifican tres tipos de países, según sus niveles de compromiso en cuanto a prevención, persecución y procesamiento de casos de tráfico humano.

En el Nivel 1 se encuentran los países cuyos gobiernos cumplen con los estándares de lucha contra el tráfico humano establecidas en el “Trafficking Victims Protection Act” (2000). Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, España, Japón, Canadá, Francia, Colombia, Chile y Argentina están en esta lista (de un total de 33 naciones).

En el Nivel 2 se sitúan los países que no cumplen con todos los requisitos establecidos por el TVPA, pero han hecho avances significativos en esa línea: Brasil, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Haití, Panamá, Perú, Paraguay y Uruguay figuran en la lista (de un total de 131 países).

En el Nivel 3, están los países que ni cumplen con los estándares TVPA, ni están haciendo ningún avance al respecto. Rusia, Bielorrusia, Arabia Saudita, Cuba y Venezuela están en esta lista (de 22 naciones). Libia, Somalia y Yemen, son considerados casos especiales.

 

Más información sobre la designación por parte de la ONU del 30 de julio como el Día Mundial Contra la Trata de Personas, aquí>>

 

Publicado el 30 de julio de 2019.