Jesús Marcano, ingeniero desde Madrid, España

fotoesp_peq“Me siento a gusto y con un nivel de vida adecuado a mis expectativas”.

Profesión: Ingeniero Civil

Edad: 34 años

Ciudad/ País de origen: Caracas, Venezuela.

Fecha de salida: enero 2002

Ciudad/ País de destino: Madrid, España.

¿Por qué te fuiste de tu país?

Me fui simple y llanamente porque en Venezuela no hay futuro digno. No quería perder los mejores años de mi vida luchando tanto para no obtener nada decente a cambio, ni para mí ni para mis hijos.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Básicamente lo más difícil consiste en enfrentarte a lo desconocido. Es como cerrar una puerta y abrir otra, sin saber lo que te va a ocurrir y cómo te va a afectar. Además, yo, como soy mulato, estaba muy atemorizado por ciertos testimonios que hablaban del mal trato que, supuestamente, se les da a los latinos en España, lo cual – me consta – no es del todo cierto.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Mi esposa es hija de españoles (gallegos), por lo cual pudimos venirnos en condición legal.

Describe los primeros tiempos

Decidimos venir a Madrid, pues pensamos que había más oportunidades de empleo. Al principio, hay que armarse de mucha paciencia, puesto que uno es el que necesita demostrar lo que vale y deslastrarse de ese pensamiento que reina entre los venezolanos de que, sólo por serlo, ya en todos lados nos deben abrir las puertas. Eso sí, una vez conseguida la oportunidad, es cuestión de coser y cantar y empezar a disfrutar de las ventajas: seguridad ciudadana, buena atención hospitalaria pública, excelentes opciones de entretenimiento y diversión, mayor poder adquisitivo, cercanía a otros países europeos, etc. La comida aquí es excelente y los servicios de transporte público, extraordinarios; hasta el punto de que no es indispensable poseer un carro para desplazarse al trabajo, porque el metro, el tren o el autobús llegan a todos los sitios. Los supermercados (llamados hipermercados por estas tierras) venden absolutamente de todo y cierran a las10 de la noche (algo impensable en Venezuela). Jamás recibí malos tratos, es más, si me sincero, soy más discriminado en Venezuela por mi condición de mulato que aquí en España, donde hipotéticamente “se comen a la gente”, como casi he llegado a leer en los foros de esta página. En verdad, los españoles son, en líneas generales, bastante educados. En cualquier lugar donde entras, te dicen “hola” y, en los servicios públicos, por ejemplo, en el metro, siempre el que va adelante le sostiene la puerta por un momento al que viene detrás. Por otro lado, hay que tener muy claro que somos nosotros los que debemos adaptarnos al país al que llegamos y no al contrario. Hay que dejar atrás muchos vicios y estereotipos que existen en Venezuela y estar conscientes de que el emigrar no es un proceso fácil. En todos los países se presentan inconvenientes; pero no por ello podemos caer en la simplificación de que, si en el lugar de destino hay dificultades, los problemas de Venezuela son más justificables y, por ello, en nuestro país la cosa no está tan mala y las razones para emigrar son inaceptables. Yo sé que en España, como en cualquier nación, hay conflictos; sin embargo, yo pagaría para que los problemas de Venezuela fuesen los de España.

Describe tu situación actual

Trabajo en mi área (ingeniería civil) y mi mujer está en casa con los niños. Mi sueldo es suficiente para vivir en una buena zona, ambos tenemos carro, no nos privamos de nada en comidas y diversión (no salimos más porque nuestros niños son pequeños), estoy haciendo un máster (pagado por mi compañía), me siento a gusto y con un nivel de vida adecuado a mis expectativas. ¿Qué más puedo pedir?

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

Creo que resulta obvio que no me arrepiento; más bien, pienso que esta decisión debí haberla tomado antes, dejando a un lado el patrioterismo, mal del que los venezolanos sufrimos mucho. A esos testimonios que me pintaban el panorama tan negro, les habría hecho menos caso, ya que, ahora que estoy aquí, observo que muchos no se ajustan a la realidad o, quizás, son maquillados y no cuentan toda la verdad. Creo que, en la mayoría de los casos, el rechazo no es gratuito, sino ganado a pulso por quienes lo sufren.

¿Piensas volver a tu país?

Sinceramente no, excepto, solo y de vez en cuando, para ver a mis familiares; aunque, si pudiese, me los traería a todos para acá, cosa que lamentablemente no resulta tan fácil.

Testimonio publicado al 31 de marzo de 2006

 

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