Alexander Scovino, ingeniero desde Toronto, Canadá

fotocan_peq“He aprendido que en esta nación hay que luchar duro para lograr algo, aquí nada es regalado, fácil”.

Profesión: Ingeniero Industrial

Edad: 40 años

Ciudad/ País de origen: Venezuela.

Fecha de salida: septiembre 2002

Ciudad/ País de destino: Toronto, Canadá.

¿Por qué te fuiste de tu país?

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Al momento de abandonar Venezuela, acababan de ocurrir dos hechos que, sin importar mi excelente empleo en una transnacional norteamericana y un cómodo estilo de vida, me confirmaron que la mejor decisión era salir del país cuanto antes: el nacimiento de mi primera hija (los que son padres saben como los hijos le cambian a uno la visión del mundo) y haber vivido muy de cerca lo acontecido en abril del 2002.

De repente pasaron ante mis ojos una película de terror, en la cual yo no quería ser parte del elenco, y mi olfato me decía que la cosa no iba a ser cortometraje, sino uno de esos filmes larguísimos que, por trágicos, terminan siendo tediosos. En fin, ese definitivamente no era el escenario en el que yo quería que mi hija desarrollara su propia historia de vida.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Lo más difícil fue entender que cambiaba mi relativa estabilidad por algo completamente desconocido. Dejar atrás a mi mamá, hermanos y amigos también fue un golpe duro para mi espíritu. Sin embargo, al mismo tiempo se me abría la puerta de la esperanza al saber que al menos mi hija podría vivir en un sitio seguro, pacífico y sin más conflictos que los relativos a su propio crecimiento.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Seleccionamos Canadá, en primer lugar, por su marketing (debo decir que es muy bueno) y, en segunda instancia, porque otra de nuestras intenciones era optimar nuestro inglés. Para tal fin, en Canadá se consiguen buenos precios y lo mejor de todo: la calidad del idioma es de las superiores. Nos sorprendió lo fácil que fue hallar información detallada sobre lo que planeábamos y realmente no hubo mayores contratiempos para entrar en este país.

Describe los primeros tiempos

Cuando llegamos a Toronto, comenzamos a investigar los estilos y costumbres de estas tierras y fuimos “víctimas” del primer invierno. En esas circunstancias, nos dimos cuenta de lo excelente que es el departamento de marketing en este país. Sin la intención de desanimar a los amigos que quieren venir a esta maravillosa nación, debo advertir que, al llegar a Canadá, sentirán un choque de culturas, un estilo de vida completamente diferente del que (al menos los venezolanos) estamos acostumbrados y unas condiciones climáticas que solo se pueden describir cuando se viven en carne propia. Creo necesario reconocer que Canadá es (y se enorgullece de ello) una sociedad multicultural. Este país se nutre de emigrantes de todas partes del mundo y los incentiva a que mantengan sus costumbres originales. Por eso, deben saber que, si emigran a Canadá, lo menos que encontrarán (principalmente en las grandes ciudades) son canadienses. Al contrario, se asombrarán, y algunas veces se alarmarán, al verse rodeados de personas oriundas de Asia, Europa, África, Latinoamérica y, de repente, escucharán en la calle a personas que libremente hablan chino, portugués, ruso, algún dialecto hindi, urdu, árabe, español y pare usted de contar. Pasada esta prueba, hay que enfrentarse a la dura realidad del empleo. Por regla general, las empresas en Canadá no validan la experiencia laboral por muy valiosa que sea la que usted traiga de su país de origen. Así que, amigos míos, si vienen para acá estén listos para comenzar de cero. Dejen su orgullo en la maleta y comiencen a desarrollar su humildad. Y lo más importante: lleguen dispuestos a trabajar. Olvídense, por unos años, de vacaciones en sitios paradisiacos y de fines de semana de parranda. En esta nación, solo sobrevive quien está dispuesto a trabajar y si puede conseguir dos empleos será mucho mejor. La tercera prueba y la definitiva es el clima. Quizás usted es de los que se extasían viendo la nieve en las películas y piensan que todas esas historias de navidades eternas son muy lindas. Pues no lo serán tanto cuando pase cinco meses del año viviendo en esas condiciones y afronte temperaturas que llegan a los – 40 ºC. Insisto en que esta situación no se puede describir hasta que no se vive. De modo que no se deje amilanar por esto y anímese a superar esta prueba.

Describe tu situación actual

Una vez pasadas las pruebas, usted asegura su futuro acá. Yo, después de haber sido gerente en Venezuela, empecé limpiando oficinas, lavando platos y cargando cajas. En la actualidad, después de cuatro años, soy planificador de producción y muy seguramente seguiré ascendiendo en mi campo laboral. Los latinoamericanos tenemos una gran ventaja sobre otros: además de nuestra excelente formación universitaria, estamos acostumbrados a trabajar en diferentes áreas de nuestra profesión y no nos encasillamos en una sola. Ya los inviernos no me afectan tanto y he aprendido que en esta nación hay que luchar duro para lograr algo, aquí nada es regalado o fácil. A cambio, se cuenta con una seguridad social que está a años luz de la existente en Venezuela.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

A pesar de que, de vez en cuando, me hace falta el desorden tropical, mi familia y amigos; no, no me arrepiento. Cuando veo a mi hija y ahora a mi hijo (nacido en Toronto) riendo felices, sin preocupaciones, valoro más la decisión que tomamos de venirnos.

¿Piensas volver a tu país?

La situación actual de Venezuela, muy a mi pesar, es muy mala. Y no solo es lo político, que pesa bastante; se trata de la sociedad que se fragmentó y los valores culturales cambiados drásticamente. Si me aseguran que Venezuela vuelve a ser la misma patria feliz de antaño, el país de las oportunidades y de la gente alegre y trabajadora, yo sí pensaría en regresar. De lo contrario, no lo haría.

Testimonio publicado al 08 de abril de 2007

 

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