Históricamente, se consideraba a Estados Unidos de América como una extensión de Inglaterra. Muchos países de Europa trataron de apoderarse de este vasto territorio, sin embargo, para mediados del siglo XVIII, Inglaterra había ganado el control sobre toda la parte este del país, poblando rápidamente las áreas de la Costa Atlántica.

Sin embargo, pronto empezaron los vientos de revolución y Estados Unidos luchó por su separación del Imperio Británico, declarando su independencia el 4 de julio de 1776.

Durante los siglos XIX y XX, Estados Unidos recibió un sinnúmero de inmigrantes provenientes de todas partes del mundo, quienes en su mayoría conseguían trabajo en las grandes industrias y contribuyeron, de este modo, con la consolidación del poder industrial de esta nación.

En efecto, por más de cuatro siglos decenas de millones de inmigrantes de todo el mundo tomaron la decisión de emigrar a Estados Unidos buscando la libertad necesaria para alcanzar la prosperidad económica por medio del trabajo.

Este hecho constituye uno de los elementos centrales del desarrollo general del país. Así como otras naciones industrializadas y democráticas (Canadá, Australia y Nueva Zelanda), Estados Unidos dependió del flujo constante de extranjeros para poblar su territorio y para construir potentes industrias. La inmigración ha sido la piedra angular del surgimiento de Estados Unidos como nación de propietarios y de visionarios emprendedores.

En la actualidad, la población está compuesta por habitantes de múltiples orígenes étnicos. Aunque resulta difícil hacer una clasificación de la población por su color de piel, los estadounidenses agrupan con el término “minorías”, a todos los ciudadanos que no son de la raza blanca.

La llegada constante de extranjeros a Estados Unidos, se aprecia en el siguiente mapa interactivo -elaborado por elaborado por Max Galka, con datos oficiales del departamento de inmigración de Estados Unidos- que expone el lugar de procedencia de casi 80 millones de personas que obtuvieron la residencia permanente, entre 1820 y 2013.

El mapa, no incluye la inmigración no autorizada.

Dos siglos de llegada de inmigrantes a Estados Unidos:

En los últimos censos poblacionales realizados en Estados Unidos, podían identificarse más de 60 diferentes clasificaciones de raza, donde podía situarse a la población entrevistada. Los grupos más grandes de habitantes son:

• Indios americanos o nativos. Antes de la llegada del “hombre blanco”, Estados Unidos era un territorio ocupado por cientos de tribus de indios, que hablaban distintos dialectos. Sin embargo, durante largos períodos, la mayor parte de esta población fue despojada de sus tierras y prácticamente eliminada. En la actualidad, apenas el 1% de la población de Estados Unidos es considerada nativa. Existen 544 tribus con cerca de 1,5 millones de indios. Este porcentaje incluye las llamadas reservas indígenas o “reservations” donde habitan con la protección del Estado, en sus propias tierras y bajo sus leyes. La tribu más grande es la de los Navajos, que viven en los estados de Arizona, Nuevo México y Utah. También destacan las tribu Pueblo, Cheyene, Sioux y Cherokee, entre muchas otras. La población nativa también incluye a los hawaianos, esquimales de Alaska y los indios Innuit.

• Americanos-europeos: de raza blanca, provenientes de países de Europa. Luego del descubrimiento del llamado Nuevo Mundo, comenzaron a llegar los pobladores europeos, encabezados por los habitantes de las islas británicas (ingleses, irlandeses y escoceses). También llegaron inmigrantes de Alemania y Escandinava. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, Estados Unidos recibió gran número de inmigrantes del Sur y Este de Europa, incluyendo a italianos, griegos, polacos y judíos de muchos países. A pesar de esta mezcla de europeos, el idioma inglés prevaleció como el de uso mayoritario. De acuerdo con el censo del 2010, la población de “blancos” en Estados Unidos es de casi 200 millones de personas.

• Americanos-africanos: de raza negra y provenientes principalmente de países del África. Durante los primeros dos siglos de historia estadounidense, pobladores de origen europeo, especialmente de los estados del Sur, llevaron al país enorme número de esclavos de África. En épocas más recientes, el país ha recibido gran cantidad de inmigrantes de la raza negra, provenientes de África, India y Sur América quienes por su fenotipo forman parte de este grupo racial de la población de Estados Unidos.

Lamentablemente, los americanos-africanos han sufrido durante años discriminación, y aunque la tolerancia es mayor, el país no está exento de racismo. Hasta hace pocos años, este grupo era considerado la minoría más importante del país, pero ha sido superada en números de habitantes por la población hispana. Se calcula que uno de cada nueve estadounidenses pertenece a la raza negra, sumando aproximadamente 37 millones de personas, según las cifras del censo del año 2010.

• Hispanos o latinos: grupo muy heterogéneo, proveniente principalmente de países latinoamericanos, que abarcan en su fenotipo todas las razas y que poseen diferentes idiosincrasias.

El término hispano o latino resulta impreciso, ya que el único elemento unificador del grupo es el idioma español; por ejemplo, los estadounidenses incluyen en esta clasificación a los europeos españoles, pero excluyen a los brasileños.

Los latinos comienzan a poblar Estados Unidos cuando se integran al país varios estados de México. En los últimos años, cientos de miles de hispanoamericanos se han establecido como inmigrantes, provenientes principalmente de Puerto Rico, Cuba, México, Haití, El Salvador, Colombia y República Dominicana. Este grupo ha penetrado Estados Unidos de manera asombrosa, constituyendo más del 12% de la población total.

Según la Oficina Federal de Censos de Estados Unidos, la población de hispanos o latinos ha superado en número a la de afroamericanos, con lo cual la comunidad latina pasa a ser la minoría más grande de Estados Unidos.

Queda demostrado que la población de hispanos ha crecido en Estados Unidos mucho más rápido que lo pronosticado, convirtiéndose en la primera minoría del país, por impacto demográfico y cultural.

Según el censo del 2010, en los últimos 10 años el número de hispanos aumentó en 43% hasta situarse en 50 millones y medio de personas, número mayor que la población entera de Canadá.

En términos de crecimiento numérico, la población de hispanos experimentó el crecimiento más grande de cualquier otro grupo étnico, añadiendo más de 15 millones de personas.

Su influencia cultural es tan grande que han formado sus propias comunidades y redes culturales, por ejemplo, muchos medios de comunicación y servicios públicos existen en idioma español, además del inglés. Los estados donde existe la mayor población de latinos son: California, Florida, Illinois, New Jersey, New York, Texas, Arizona, Colorado, Nevada y New Mexico. Sin embargo, su expansión es tan rápida que ya comienzan a asentarse en ciudades más pequeñas de estados como Virginia, Indiana, Wisconsin y Georgia, entre muchos otros.

Estudiosos del fenómeno poblacional de Estados Unidos consideran que los hispanos o latinos ya no pueden ser denominados “minoría.” Han pasado a formar una parte grande y activa de la sociedad, cambiando considerablemente la forma como Estados Unidos se percibe a sí misma como nación.

• Americanos-asiáticos: provenientes de países del Oriente, principalmente de China, Japón, India, Pakistán, Vietnam y Filipinas. Constituyen un porcentaje pequeño de la población total de Estados Unidos aunque el número aumenta cada día con la llegada de nuevos inmigrantes.

De acuerdo con el censo del 2010, la población asiática en Estados Unidos es de 14 millones y medio de personas, lo cual significa un crecimiento de más del 43% en los últimos 10 años, convirtiéndose en la minoría étnica que creció porcentualmente más rápido en la década pasada.

 

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