Colombia: país emisor de migrantes
Para la década de 2010 se calcula que uno de cada diez colombianos vive fuera de ese país, lo cual convierte a Colombia en una de las naciones latinoamericanas de mayor migración. La economía es el principal motivador de esta migración, junto con razones familiares y de último, aunque muy importante en cuanto al impacto en la vida diaria en la nación de origen, el elemento de la inseguridad personal.

El comportamiento migratorio de los colombianos está en línea con el patrón de emigración de los países de la subregión. La tendencia que impera es la emigración desde el sur hacia los países de Norte América, constituyendo a Estados Unidos como uno de los principales países de destino.

El fenómeno migratorio en Colombia se inició en la década 1960-70 con la vecina nación de Venezuela como destino principal. Una evidente bonanza petrolera y consecuentemente un aumento en la demanda de mano de obra fueron suficientes elementos de atracción. Más adelante en la década de los 80, los colombianos miran hacia Estados Unidos como país para emigrar, sin dudas por los cambios en la legislación migratoria en los años Reagan.

Buena parte de la migración a la nación del norte estaba constituida por profesionales universitarios: médicos e ingenieros. Luego el flujo migratorio se amplia ya no solo para profesionales universitarios sino también para trabajadores no calificados, comerciantes y empresarios de la clase media.

La segunda gran oleada migratoria de colombianos sucedió en la década de los 90, con la consolidación de redes transnacionales que abrieron el camino para connacionales que estaban tomando la decisión de emigrar. Sin embargo, la conjugación de las condiciones socioeconómicas en el país y las restricciones legales a la inmigración en Estados Unidos, originaron la diversificación de la emigración colombiana. Las restricciones migratorias estadounidenses en los noventa propició la apertura de distintas alternativas como Canadá, España, Reino Unido, Italia, Francia, Australia, Alemania, y hasta naciones latinoamericanas como México o Chile. Simultáneamente, se registró un crecimiento de la migración, particularmente de mujeres, a países asiáticos como Japón.

La última oleada migratoria de principios de la década de 2000, tuvo un rápido crecimiento, registrando el más alto índice de colombianos que migraron. Estos presentaron una composición heterogénea en cuanto a orígenes regionales, extracción social y diversidad en cuanto a la selección de los destinos, así como importantes repercusiones para la economía del país.

En el censo de 2009 el número total de colombianos en el exterior era de 3.378.345, cifra que hace de Colombia uno de los países de mayor migración en Latinoamérica. Datos de la misma época del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) contabilizan en América del Norte más de 530 mil colombianos, en América del Sur casi 410 mil, en Asia y Oceanía unos 16 mil y en Centro América y el Caribe 25 mil.

Teniendo en cuenta diversos estudios sobre la migración colombiana, se puede decir que se trata de una migración predominantemente económica, es decir, en la búsqueda de oportunidades laborales y mejores ingresos. Algunos de los factores que caracterizan este tipo de migración son la edad promedio de los emigrantes, la cantidad de remesas enviadas al país (5 mil millones de dólares para 2009), la coyuntura económica en la que se generó la decisión de emigrar, la utilización de redes sociales, y el nivel de estudios formales.

El país y sus instituciones políticas han tenido cambios que demuestran el peso específico de los colombianos en el exterior en la vida diaria de la nación latinoamericana. Por ejemplo, en la Constitución de 1991 se reconoce la nacionalidad para hijos de colombianos nacidos en el exterior; mantiene la condición de colombianos al adquirir otra nacionalidad; establece una circunscripción especial para asegurar su participación en la Cámara de Representantes; define la obligación del Defensor del Pueblo de orientarlos e instruirlos en el exterior en el ejercicio y la defensa de sus derechos; así como garantiza la inclusión de una representación en el Congreso que corresponde a los colombianos residentes en el exterior.

En un contexto sociopolítico global de cambios y crisis en la década de 2010, existe posibilidad de retorno de migrantes a Colombia. Algunas veces este retorno no es voluntario, por lo cual existe el Plan de Retorno Positivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, el cual incluye el programa Bienvenido a Casa que tiene como objetivo apoyar a estas personas en el regreso a su país de origen.

Coincidencialmente, el vecino país de Ecuador cuenta también, en respuesta a la crisis estadounidense, con un programa similar que apoya a los migrantes ecuatorianos que quieren volver de Estados Unidos. El llamado Plan Bienvenidos a Casa les permite trasladar sus pertenencias, incluyendo un automóvil o motocicleta. El gobierno ecuatoriano otorga además un boleto de avión gratis, un servicio de asesoría jurídica y hasta la repatriación de cadáveres.