"Se necesita ser valiente, tener metas y no descansar hasta alcanzarlas".

Profesión: Administradora

Edad: 26 años

Ciudad/ País de origen: Caracas, Venezuela.

Fecha de salida: 1º de noviembre de 2004

Ciudad/ País de destino: Madrid, España.

¿Por qué te fuiste de tu país?

Me fui porque me sentía desesperada: acababa de terminar mi carrera y pasé un año entero buscando trabajo. Si me llamaban era para ofrecerme un empleo duro y mal remunerado o, simplemente, no me llamaban, a pesar de mi excelente récord académico. Por otro lado, la situación política me estaba volviendo loca. Así que toqué fondo y adelanté mi viaje a España (pues pensaba venir para hacer un Máster), pero no pude aguantar un año más.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Definitivamente, dejar a mi familia y amigos fue lo más difícil, y sigue siendo duro no tenerlos cerca de mí, aunque todo sacrificio trae su recompensa.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Escogí España porque mi padre nació en este país y, por ende, tengo la nacionalidad española. De forma que legalmente podía irme a cualquier país de la Comunidad Europea, si así hubiera querido. Esto me dio seguridad para tomar esa decisión tan grande yo sola, a los 24 años de edad. Escogí Madrid porque aquí ofertaban el Máster que me gustaba (y ya culminé) y con el cual estoy muy contenta.

Describe los primeros tiempos

Mi adaptación fue muy buena. Había una persona conocida; pero yo me las arreglé sola para todo. Lo más importante, en mi caso, es que preparé mi viaje concienzudamente y sabía cuáles eran los pasos que debía dar antes de venir y al llegar a Madrid. En segundo lugar, se necesita ser valiente, tener metas y no descansar hasta alcanzarlas. En fin, con un poco de suerte y ayuda de Dios, pude salir adelante satisfactoriamente. El cambio de país resultó excelente. Personalmente, me atrevería a decir que volví a nacer de las cenizas en que me había dejado la situación política y social de Venezuela. No es fácil, pero vale la pena. La mayoría de la gente es amable, con sus excepciones como en todos lados. Los venezolanos no enfrentamos aquí demasiados problemas, pues nos parecemos en muchas cosas a los españoles. Encontré un trabajo temporal a las dos semanas de haber llegado a Madrid. Allí estuve dos meses y luego, casi inmediatamente, encontré un empleo fijo de administrativa en una multinacional. No era el cargo de mis sueños, pero no me podía quejar en lo absoluto.

Describe tu situación actual

Actualmente, he culminado mi máster y hoy mi propia empresa es toda una realidad. Monté una compañía con mi novio (a quien conocí al poco tiempo de llegar a Madrid) y ya hemos empezado la actividad. Todo se vislumbra claro y seguro, ¡no me puedo quejar! En solo dos años, he conseguido muchas cosas, he trabajado duro y no ha sido fácil; sin embargo, gracias a Dios, hallé el apoyo más grande en mi pareja: un madrileño maravilloso.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

No me arrepiento en lo absoluto, por más difícil que haya sido verse sola aquí y trabajar tan duro. ¡Quejarme sería un pecado!

¿Piensas volver a tu país?

Volveré, como ya lo he hecho, de visita. Aquí he organizado mi vida laboral y sentimental. Además, estoy feliz con esa decisión, aunque extraño a mi familia y a mis amigos de verdad, aquellos que crecieron conmigo. Mas no importa, porque cada año los veré, sin duda alguna.

Testimonio publicado al 27 de junio de 2006

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