Nicolás Abuchaibe, asesor inmobiliario, desde Toronto, Canadá

“Trabajar y ayudar a nuestra gente a conseguir su vivienda ha sido una actividad sumamente satisfactoria”

Profesión: Técnico Superior Universitario en Electrónica y Asesor Inmobiliario

Edad: 48 años

Ciudad/ País de origen: Caracas, Venezuela

Fecha de salida: 16 de junio de 2005

Ciudad/ País de destino: Toronto, Canadá

¿Por qué te fuiste de tu país?

Las razones de mi partida, luego de siete años de haber llegado a Canadá, siguen siendo las mismas: la inseguridad, la falta de oportunidades y, últimamente, la hostilidad reinante en Venezuela por el deterioro en la calidad de vida y de los servicios.

Es increíble, pero en mi país una persona de cuarenta años ya no consigue un trabajo bien remunerado. Basta con ver los anuncios de empleos para enterarse de que las ofertas se dirigen a personas no mayores de treinta y cinco años. En mi opinión, eso es discriminación. Por los motivos señalados, nos vimos obligados a buscar mejores alternativas para desempeñar nuestras ocupaciones y desarrollar a nuestra familia. Como resultado de la indagación, mi esposa y yo decidimos que Canadá sería la opción para comenzar nuevamente, de manera ordenada y con el estándar de vida que todos nos merecemos. En Toronto, por ejemplo, las ofertas laborales están disponibles sencillamente para el que esté calificado, no importa su color o su edad. Por supuesto, la seguridad acá está mucho más garantizada. Esto no quiere decir que no ocurren delitos, pero sí es muy raro sentirse en peligro y, con el tiempo, el miedo típico del caraqueño se me ha desvanecido.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Dejar Venezuela no fue para nada difícil en la primera etapa. Felizmente, la familia nos apoyó en nuestro proyecto y no teníamos propiedades importantes. Además, los problemas se acumulan y avivan el deseo de salir lo más rápido posible. Sin embargo, luego de varios años de haber partido, uno toma conciencia real de la dimensión de su decisión. Al comienzo, creí que lo duro era solo dejar a mi familia y una que otra comodidad que poseía. Y hoy sigo pensando que tener la familia dividida por la distancia es lo más difícil. Luego surgen temas como el clima, la comida, los amigos y los paisajes de la patria, los cuales se valoran y aprecian al máximo con el transcurso de los años.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Canadá siempre me pareció un destino interesante. Asimismo, ofrecía un programa migratorio amplio, en el cual encajábamos perfectamente. Eso significa que este país necesita gente. A cambio, me ha dado seguridad, empleo y oportunidades para mi futura familia. Escogimos Toronto para establecernos, porque mi esposa había estudiado inglés aquí y conservaba algunos amigos de esos días. Con el paso de los años, nos dimos cuenta de que la decisión de llegar a esta ciudad fue la más acertada. El clima frío sigue siendo un asunto difícil de manejar, pero la generosidad de este país lo compensa con creces. Toronto, especialmente, es una urbe que ofrece de todo: conciertos, playas (en verano), museos y parques. En suma, una vida cosmopolita, en la cual se consigue lo que uno desee para divertirse. Sin duda, acá se logra un buen balance entre el trabajo y el disfrute con la familia. Adicionalmente, esta nación puede conceder la ciudadanía a residentes con apenas 3 o 4 años de permanencia en su territorio.

Describe los primeros tiempos

Esos tiempos siempre son problemáticos por los diferentes cambios que se experimentan. En efecto, el tener que hablar en otro idioma, el montón de diligencias iniciales, encontrar empleo, vivienda, carro, salud y un largo, etcétera, etcétera hacen que esos periodos tempranos sean siempre difíciles y estresantes. Pese a ello, desde el día que llegamos, contamos con la ayuda de los amigos de la comunidad latina. Fue a través de ellos que conseguimos los primeros trabajos y el primer sitio para vivir. También nos guiaron en la delicada ruta inicial, para atender las cosas bien desde el principio. Por consiguiente, me explicaron cómo se hace todo lo que uno requiere al llegar (diligencias y papeleo). Luego, mes a mes, reconocí que iba mejorando poco a poco. Si se trae un inglés bastante decente y algo de dinero, el arranque se suaviza. Considero que lo que más me afectó fue el no tener un vehículo; pero después me convencí de que el transporte público es muy bueno y no se necesita un carro. Por supuesto, siempre llevará meses lograr el equilibrio que una persona tenía en su país de origen. No obstante, con el apoyo de los amigos la vida se facilita. De ahí que, para nosotros, resultó fundamental juntarnos con nuestra gente, siempre dispuesta a darnos una mano.

Describe tu situación actual

Durante los primeros meses, mi esposa y yo nos dedicamos a evaluar y decidir qué camino seguir. Esta es una conducta que recomiendo, porque existen variables que afectan directamente las profesiones y los oficios que uno ejerce. También hay innumerables oportunidades de desarrollo; sin embargo, todas involucran un gran esfuerzo de tiempo y de dinero. Por eso, se deben investigar muy bien las diferentes opciones. En nuestro caso, mi esposa se empeñó en obtener su licencia de Viajes y Turismo; y yo, a pesar de que, por muchos años, me había dedicado al área de ventas en Tecnología de la Información (IT), decidí cambiarme al sector de Bienes Raíces (Real Estates). Más adelante, descubrimos que estábamos desactualizados, profesionalmente hablando, y resolvimos estudiar nuevos oficios. De este modo, los dos nos licenciamos como agentes inmobiliarios (realtors) y fundamos www.VivaEnToronto.com. En fin, hoy en día, mi esposa y yo gozamos de estabilidad. Desde nuestra llegada, hemos estado ocupados. Al principio, no en los mejores empleos del mundo ni tampoco con óptimos sueldos; pero fue un extraordinario aprendizaje. Recuerdo que, cuando apenas cumplíamos un año en este país, supimos que había que ganar experiencia canadiense y demostrar qué tan valioso era el trabajo que realizábamos, para entonces ir ascendiendo. Desde el comienzo, hemos tenido mucho éxito en Bienes Raíces, ya que llenamos un vacío que existía, pues no había muchos agentes inmobiliarios hispanos. En verdad, trabajar y ayudar a nuestra gente a conseguir su vivienda ha sido una actividad sumamente satisfactoria.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

Haber salido de Venezuela ha sido la decisión más acertada que he adoptado, aunque lo hice con una significativa dosis de sacrificio. Con sinceridad, no me arrepiento de haber tomado la determinación de emigrar. Incluso mis familiares nos han visitado y se han admirado de las bondades de este país. Además, ahora ganamos en dólares, estamos seguros, el gobierno les pagará el colegio a mis hijos, no hay inflación, las clínicas son gratis, si me compro un terreno, el gobierno no me lo va a quitar y hasta me devuelve parte de los impuestos que cotizo… ¿Cómo voy a estar arrepentido? Si pudiera, acrecentaría mi experiencia apuntando hacia el dominio del inglés. Cuando llegué, pensaba que hablaba inglés y, realmente, es duro darse cuenta de que no es mucho lo que se sabe. Si me tocara repetir lo vivido, trataría de llegar con un inglés a toda prueba.

¿Piensas volver a tu país?

Con el correr del tiempo, uno tiende a olvidarse de las situaciones adversas que nos forzaron a salir de Venezuela y, lentamente, se va creando una ilusión de volver algún día. ¡Y ojalá esa esperanza se hiciera realidad! No obstante, la verdad es otra y, por los momentos, no tiene sentido regresar. Hoy somos canadienses y, despacio, vamos echando más y más raíces en esta nación. Como lo manifesté siete años atrás, no creo que volveré a radicarme en mi país, tan solo iré de visita.

Testimonio publicado al 4 de octubre de 2012

 

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