Carla Saad, arquitecta, desde Santiago, Chile

fotomaleta_peq“Lo cambias todo por la seguridad y tranquilidad de tus hijos y por calidad de vida”.

Profesión: arquitecta

Edad: 32 años

Ciudad/ País de origen: Maracay, Venezuela

Fecha de salida: diciembre de 2010

Ciudad/ País de destino: Santiago, Chile

¿Por qué te fuiste de tu país?

Por sufrir tantas veces el robo de mis pertenencias materiales, hasta que me paré y pensé: “¿Qué espero? ¿Qué me maten en el próximo? Ya está bueno – me dije-, no aguanto la inseguridad y el irrespeto a la vida”.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Dejar un trabajo (aunque inestable me daba de comer), a la familia y a los amigos. Sin embargo, igual lo cambias todo por la seguridad y tranquilidad de tus hijos y por calidad de vida. Al fin de cuentas, haces nuevos amigos. Todavía no tengo trabajo, pero la meta está cerca.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Por su crecimiento económico y firmeza cultural, Chile se ubica en el tope de las opciones. Santiago, su capital, aparte de ser una ciudad espectacular, sus habitantes son herederos de una cultura tan bella.

Describe los primeros tiempos

Lo primero es llegar con la mente abierta, sin ser pretencioso ni egoísta. Más bien, actuar siempre con humildad y sencillez. El idioma resultó la parte más graciosa. Se habla español, pero ¡por Dios! es un lenguaje diferente. Los modismos, para reírse. No obstante, nos adaptamos fácilmente. Hay mucha información turística y una cultura tecnológica excepcional. Tienen innumerables actividades culturales en las cuales se involucra a la familia. Existe un verdadero amor por los niños y su bienestar está por encima de todo.

Describe tu situación actual

Me encuentro iniciando una microempresa repostera. En ella puedo jugar con mi tiempo, mientras busco algo afín con mi carrera (arquitectura). Les aseguro que ya tenemos tantos amigos como en Venezuela.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

No me arrepiento de la decisión tomada. Algo que hicimos en los primeros quince días fue invertir el dinero que teníamos en las mismas cosas que dejamos en Venezuela: compramos un auto usado (aunque nuevo no era más caro, solo quisimos mantenernos en el límite de nuestro presupuesto), todos los electrodomésticos y muebles necesarios (camas, comedor, nevera). Sin embargo, sí cambiaría tres cosas: llegar a un sitio económico donde se cuente con las comodidades, pero sin pagar extra por la ubicación; distribuir los gastos desde el principio, es decir, desde el primer mes calcular los gastos mensuales y tratar de bajarlos un poco; y, por último: en atención a los hijos, tratar de emigrar antes del año escolar del nuevo país, para que no pierdan clases y les sea más fácil incorporarse a la escuela.

¿Piensas volver a tu país?

Sí volvería, quizás dentro de quince años o más. Por supuesto, visitaría a la familia cuando pudiera, cuando la inseguridad no sea un miedo latente a perder la vida.

Testimonio publicado al 22 de octubre de 2012

 

¿Quieres enviar tu testimonial?
Sigue las siguientes instrucciones, aquí>>