España es un país seguro. Se caracteriza por ser una sociedad pacífica y sin violencia endémica.

De hecho, posee uno de los índices de criminalidad más bajos de la Unión Europea.

Según el Ministerio del Interior, en 2015, España registró la tasa de criminalidad más baja en doce años: 43,7 infracciones penales por cada mil habitantes.

Además, España es considerado el tercer país europeo (del llamado UE-15) con el índice de criminalidad más bajo, tras Portugal y Grecia. En España se cometen 44.3 infracciones penales por cada 1.000 habitantes, frente a las 61.3 infracciones de la media de la Unión Europea y las 147.9 que acumula Suecia, que encabeza la lista. Los quince países europeos evaluados son: Suecia, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Austria, Reino Unido, Francia, Italia, Irlanda, España, Portugal y Grecia.

Varias categorías de hechos delictivos han registrado importantes descensos en España: los homicidios dolosos y asesinatos consumados; los delitos de sustracción de vehículos; el tráfico de drogas, los robos con fuerza y los daños.

No obstante, a pesar del balance positivo, se registró un aumento del 7% en la delincuencia violenta y de del 10,4% en los robos con violencia e intimidación, lo que pone de manifiesto que, aunque haya descendido levemente la criminalidad, los delitos se comenten con mayor violencia.

De acuerdo con el Índice de Paz Global, conocido como GPI por sus siglas en inglés, “Global Peace Index 2016”, España es considerado uno de los países más seguros del mundo, ocupando el puesto 25 en el palmarés, que evalúa a 163 naciones. El privilegiado puesto, coloca a España por encima de Reino Unido (39), Francia (45), Italia (36) y Estados Unidos (94).

El GPI es considerado como la principal medida anual de paz mundial y seguridad internacional y es elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, organización internacional de investigación sin ánimo de lucro, en colaboración con la Unidad de Inteligencia de la prestigiosa publicación “The Economist”, y con la guía de un equipo internacional de académicos y expertos en temas relacionados con la paz y la seguridad.

El índice clasifica a 162 países que cubren el 99% de la población mundial y utiliza en la medición 22 indicadores cualitativos y cuantitativos, como la tasa de homicidios, el acceso a las armas, la confianza en los cuerpos de seguridad, el terrorismo y las muertes por conflictos internos, entre otros.

La institución policial en España
La estructura de la administración pública en España (nacional, autonómico y local) supone la existencia de tres tipos de cuerpos policiales:

• Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, dependientes del gobierno de la nación.

• Los cuerpos de policía, dependientes de las comunidades autónomas.

• Los cuerpos de policía dependientes de las corporaciones locales o municipalidades.

De esta manera, cada administración territorial tiene o puede tener un cuerpo de seguridad inserto en su organización.

En algunas comunidades autónomas existen cuerpos de policía dependientes del gobierno autonómico, variando de una a otra sus atribuciones y competencias, entra las que se cuentan la información y la inteligencia criminal. Destacan, por ejemplo, la “Ertzaintza”, en el País Vasco; la Policía Canaria, en Canarias; la Policía Foral, en Navarra; la policía “Mossos d’Esquadra” (Mozos de Escuadra), en Cataluña; la Policía de Galicia; y la Policía de la Generalitat, en la Comunidad Valenciana.

En los municipios existen cuerpos de policía llamados, según la zona, policía local, policía municipal o guardia urbana. Algunos cuerpos policiales locales son las Brigadas Especiales de Seguridad o BESCAM, de la Comunidad Autónoma de Madrid; la Policía Local, de Castilla y León; y la Guardia Urbana del Ayuntamiento de Barcelona.

Los dos cuerpos con competencia estadal en todo el territorio de la nación son el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil.

La institución policial en España se rige por la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

El terrorismo
Un grave problema de seguridad en España ha sido el terrorismo, que durante distintos episodios de la historia española ha amenazado directamente la seguridad de todos los ciudadanos y pretendido socavar las instituciones democráticas.

El principal protagonista del terrorismo en España ha sido la organización clandestina ETA, siglas en vasco de “Euzkadi Ta Askatasuna” (Patria Vasca y Libertad), que, desde su creación en 1959, llevó a cabo acciones armadas de tipo terrorista con el objetivo político de conseguir la total independencia del territorio que agrupa en la actualidad a las tres provincias vascas: la Comunidad Autónoma del País Vasco (Vizcaya, Guipuzcoa y Alava), la Comunidad Autónoma de Navarra (Iruña, en su denominación vascuence) y también las regiones francesas de Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa, que forman parte del departamento de Pirineos Atlánticos, en Francia.

ETA ha sido una lacra para España por más de 50 años, pero la madurez y la unidad de la sociedad española y la eficacia policial y judicial cercaron a esta organización hasta llevarla a deponer las armas en el año 2011.

En otro contexto, el terrorismo trasnacional, señaladamente el llamado “yihadista”, aprovecha las características de la nueva sociedad global para intentar perturbar su normal funcionamiento.

El Estado español ha sabido enfrentar el terrorismo estratégicamente, desde el respeto a los valores democráticos, los derechos humanos y el estado de derecho. Sus ejes son la anticipación, la prevención, la protección, y la disponibilidad de los medios, la unión de los partidos democráticos, el apoyo a la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y de los servicios de inteligencia, y la cooperación internacional.

Situaciones de violencia
España, como todo país europeo, cuenta con ciudades muy pobladas donde, en algunas ocasiones, los ciudadanos ponen en riesgo su seguridad personal, por lo que es aconsejable, para el extranjero recién llegado poner en práctica las mismas medidas de seguridad que aplicaba en su país de origen.

Como primera norma, se debe seleccionar muy bien dónde se residirá y, además, procurar conocer las zonas aledañas; de esta manera se aprenderá a diferenciar las que se deban transitar con mayor cuidado.

Es importante localizar el lugar exacto donde se ubican las principales autoridades de auxilio, como la policía y los bomberos. En España el número 112 centraliza todas las llamadas de emergencia, los teléfonos de urgencias policiales son el 091 (Policía Nacional) y 092 (Policía Local).

Otros consejos sencillos sobre seguridad personal que deben tomarse en cuenta son:

Al transitar por la calle debe evitarse lugares solitarios o poco alumbrados y andar siempre alerta, sobre todo si se trata de una dama.

En España se recomienda circular en sentido opuesto a la marcha de los vehículos, lo más alejado posible del borde de la acera y situando la cartera o el bolso hacia el interior de ésta, de manera que pueda evitar los llamados “tirones”.

Se sugiere evitar llevar en el mismo sitio el dinero, las llaves y la documentación personal. Una medida sensata es distribuirlos en diferentes espacios (bolsillos, bolso o mochila, cartera, etc.).

Suma precaución al utilizar los servicios de los cajeros automáticos; se debe observar antes a su alrededor por si hubiese personas sospechosas. Si se tienen dudas con respecto a determinadas personas, no se debe utilizar el cajero en ese momento, o se debe dirigir a otro. En las ciudades españoles más importantes y grandes se han detectado bandas, muchas veces integradas por menores de edad, dedicadas al robo en los cajeros automáticos.

Incrementar las medidas de seguridad durante las vacaciones. Estadísticas demuestran que uno de los períodos de mayor índice de robos en domicilios se registra durante las vacaciones de verano y Semana Santa. Se recomienda tomar mayores medidas de precaución en estas épocas del año. Los cuerpos de seguridad locales autonómicos suelen incrementar la vigilancia en esas épocas, así como intensificar las campañas de concientización a la comunidad sobre aspectos de seguridad.

Por radical que parezca, es vital ser desconfiado, sobre todo con los extraños. Los extranjeros deben tener cuidado en no dejarse tentar por el atractivo de una ganancia fácil, ya que los ladrones se aprovechan de la ingenuidad de sus víctimas para luego engañarlos. Los delitos por este estilo más corrientes en España son: El “tocomocho”, en el que se hace creer a la víctima que puede beneficiarse del cobro de una participación premiada de la lotería, y el de los “trileros”, que consiste en un supuesto juego de cartas, vasos o cáscaras de nuez, donde se invita a la víctima a participar para luego entregarle un premio; esta modalidad se realiza generalmente en verbenas y fiestas populares.

También deben evitarse los adivinadores (tarotistas, lectores de manos, etc.) y otras actividades que se llevan a cabo en la calle, a menudo sin permiso de las autoridades, tienen finalidades engañosas y constituyen una estafa. Se sugiere pasar de largo si siquiera detenerse.

En España debe rechazarse la venta ambulante. Es ilegal y, además, los productos que se ofrecen son de dudosa procedencia y calidad.

No responder preguntas personales realizadas en encuestas telefónicas. Son cada vez más comunes los delitos telefónicos. Personas que fingen ser empleados bancarios o de empresas de seguros o de asistencia financiera, pretenden obtener datos personales de sus víctimas para realizar estafas electrónicas. A veces, las llamadas fraudulentas se realizan en español. En Canadá, por razones de seguridad, ningún banco pedirá por teléfono la clave de acceso a las cuentas u otros datos confidenciales, pues ya están en posesión de toda la información sobre sus clientes.

En el foro de discusión ¿Cómo es la vida de un inmigrante en España? hispanoparlantes de diversos países comparten preguntas, opiniones y experiencias sobre el procesos de emigración a ese país.

Fuentes: Ministerio del Interior, Gobierno de España.