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Por su poderío mundial económico, político y militar, Estados Unidos es una nación expuesta en términos de seguridad.

Estados Unidos es considerado un país de “seguridad media”, según el muy reconocido Índice de Paz Global 2106, el único estudio anual que mide la seguridad en unas 160 naciones. En el estudio del año 2016, Estados Unidos ocupa el puesto 103 en la lista de países evaluados.

Poseer armas en Estados Unidos es legal. La población civil está fuertemente armada. Se calcula que existen más de 310 millones de armas de diferentes tipos en poder de los ciudadanos, un promedio de casi un artefacto por habitante.

Estados Unidos representa el 4,4% de la población mundial, pero sus ciudadanos poseen el 42% de las armas en manos civiles de todo el mundo.

Según estudios estadísticos revelados a comienzos de 2016, se calcula que unos 30 mil estadounidenses mueren cada año por ataques con armas de fuego.

Según cifras de 2015, en Estados Unidos mueren una media de 92 personas al día por armas de fuego. Son 1,45 millones de muertes (asesinatos, suicidios o accidentes) desde 1970.

Otras estadísticas revelan que mueren más niños menores de 6 años por arma de fuego que policías en servicio. Según los datos del Centro de Control de Enfermedades, en 2013, 82 niños perdieron la vida por un disparo, frente a 27 agentes.

Las masacres en escuelas y sitios públicos se han incrementado con el paso del tiempo, desde el asesinato masivo registrado el 20 de abril de 1999, en la Escuela Secundaria de Columbine, en Colorado, el primero registrado en la nación en los últimos 20 años.

La cadena de televisión ABC y el diario “The Washington Post” publicaron una encuesta, en 2014, que mostró que la mayoría de los estadounidense está a favor de prohibir la posesión de armas en el país.

La encuesta indica que el 54% de los estadounidenses respalda la implementación de mayores restricciones contra la tenencia de armas y que cerca de 6 de cada 10 ciudadanos apoya prohibir las armas con cargadores de alta capacidad. Además, el 52% apoya la prohibición de armas semiautomáticas.

Estas cifras parecen respaldar los esfuerzos gubernamentales por cambiar las leyes de tenencia de armas. Específicamente, el Presidente Obama se ha propuesto, a través de una serie de decretos ejecutivos, someter a cualquier persona que quiera comprar un arma a una estricta revisión de sus antecedentes judiciales y de su estado psiquiátrico.

Sin embargo, cabe resaltar, que para una gran porción de la población estadounidense el derecho al porte de armas es una conquista lograda en materia de seguridad y defensa ciudadana.

De hecho, la misma encuesta de la cadena ABC y del diario “The Washington Post” indica que el 72% de los estadounidenses se opone a la prohibición total de la venta de pistolas y el 56% se opone a cualquier medida que prohibida completamente el porte de armas.

La polémica en torno a las drogas crece cada día. La marihuana, heroína, cocaína y crack, son las drogas de mayor utilización en Estados Unidos, sobre todo entre la población más joven.

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Muchos ciudadanos son de la opinión de que algunas drogas deberían ser legalizadas ya que su prohibición no ha parado el consumo y por el contrario fomenta la existencia de bandas organizadas y violencia en las ciudades.

De hecho, el estado de Colorado ha sido el primero de la Unión en aprobar la marihuana para uso recreativo, no medicinal. Un proyecto de ley similar está siendo analizado por el estado de Washington.

Sin embargo, el gobierno federal lleva una política dura contra el consumo y el tráfico de drogas a través del organismo oficial DEA (“Drug Enforcement Administration”) y del Departamento de Justicia.

Confianza en los organismos de seguridad
Pese a las cifras señaladas, que pueden parecer alarmantes para una nación industrializada y poderosa como Estados Unidos, cabe resaltar que la sensación de seguridad de la población estadounidense es amplia.

Se calcula que el 77% de las personas se sienten seguras al caminar solas por la noche, según estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

La confianza en la policía y en los organismos de seguridad del estado juega un papel importante en las estadísticas de percepción individual de la seguridad.

Los estadounidenses confían en la policía y los ciudadanos colaboran activamente con los organismos de seguridad en caso de ser testigos de algún hecho criminal.

La percepción positiva hacia la policía americana se mantiene, a pesar de haberse registrado algunos episodios de violencia policial indebida contra ciudadanos, principalmente afroamericanos, que han causado molestia en la población y ocasionado protestas colectivas en algunos estados del país.

En general, se piensa que la policía y otros organismos de seguridad ofrecen todo tipo de información para la prevención del delito y ante situaciones de peligro, suelen responder de manera expedita y eficiente.

El FBI (Federal Bureau of Investigation) es la agencia federal de investigación e inteligencia con jurisdicción sobre una amplia variedad de delitos federales, incluyendo asuntos de seguridad nacional como terrorismo, espionaje, secuestro, extravío de menores, crimen organizado, corrupción pública, y delitos cibernéticos o informáticos.

El FBI cuenta con oficinas en todo el territorio de Estados Unidos e, incluso, en varias partes del mundo y puede ser contactado a cualquier hora todos los días del año por los ciudadanos.

Las personas que se encuentren en peligro inminente pueden llamar al teléfono local (desde Estados Unidos): 911, famoso número que es capaz de rastrear la llamada y enviar los equipos de rescate inmediatamente.

Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional (Department of Homeland Security) es el organismo que protege a la nación contra ataques terroristas, conjuntamente con los cuerpos de defensa del país. Además, ofrece servicios de ciudadanía y de inmigración.

El “Department of Homeland Security” puede ser contactado en el teléfono local (desde Estados Unidos y en inglés) en el número telefónico: 202-282-8000

A raíz del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York, el gobierno estadounidense incrementó sus sistemas de seguridad nacional y la lucha preventiva contra el terrorismo y los grupos extremistas.

Estados Unidos libra una batalla feroz contra el terrorismo, contando con la prevención, la labor de inteligencias de sus organismos de seguridad y defensa y la cooperación internacional como principales ejes de acción.

Además, existen cientos de instituciones y grupos de apoyo contra el crimen que pueden ayudar a tomar las previsiones u ofrecer la terapia necesaria a las víctimas.

Si un extranjero o inmigrante es acusado de un crimen, cuenta con los mismos derechos que un estadounidense. Tendrá el derecho de permanecer callado y ser representado por un abogado.

A pesar de todos los problemas de seguridad que tiene Estados Unidos, ningún otro país del mundo protege tanto los derechos de los acusados.

Delitos graves
En Estados Unidos, cualquier acto de violencia y de agresión física hacia otra persona es ilegal y puede ser considerado un delito grave.

Los delitos de violencia contra las personas se pueden agrupar de la siguiente manera:

• Agresión agravada: ataque ilegal a otra persona para causarle lesiones corporales severas o muy graves, generalmente, con un arma.

• Asesinato.

• Robo: quitar algo de valor a una persona por la fuerza o amenazándola con usar fuerza o violencia.

• Violación.

Los delitos contra la propiedad son:

• Hurto: acción de tomar ilegalmente algo ajeno.

• Hurto de vehículos.

• Incendio intencional.

• Violación de domicilio: acción de entrar ilegalmente a una propiedad para cometer un delito o hurto.

Otros delitos graves en Estados Unidos son: adulteración de documentos, porte ilegal de armas, conducir en estado de ebriedad, ebriedad en público, delito contra la familia (manutención de los hijos), robo de identidad, delitos cibernéticos y terrorismo.

Otro delito importante lo constituye la violencia doméstica o familiar. Existen servicios comunitarios y líneas telefónicas gratuitas que prestan asistencia a las víctimas de violencia en el hogar.

Situaciones de violencia
En las urbes más pobladas del país pueden presentarse situaciones de orden público que pondrían en riesgo la seguridad personal de los ciudadanos, por lo que es una buena práctica para el extranjero recién llegado aplicar las mismas normas básicas de seguridad que observaba en su país de origen.

Algunas estadísticas indican que en Estados Unidos es más probable que los hombres sean víctimas de homicidio que las mujeres, ya que la tasa de homicidios de hombres es de 7,5% en comparación con 2,1% en el caso de las mujeres.

Lamentablemente, otros estudios revelan que las mujeres son las mayores víctimas de robo o violación en Estados Unidos; sobre todo sufren las consecuencias de arrebatones de cartera. Por ello, es bueno transitar por zonas urbanas bien iluminadas y nunca andar desprevenido.

Por radical que parezca, es vital ser desconfiado, sobre todo de los extraños. Muchos extranjeros son víctimas de crímenes llamados “juegos de confianza”, donde el ladrón (en forma de promoción, representante de ventas, etc.) se gana la confianza para luego timar al inmigrante, abusando de su imposibilidad de expresarse bien en inglés y le ofrece todo tipo de ganancias rápidas y dinero fácil.

Un consejo básico es escoger con cuidado la comunidad donde se residenciará y familiarizarse con la zona para aprender a diferenciar las áreas consideradas peligrosas.

Otros consejos sencillos sobre seguridad personal que deben tomarse en cuenta son:

No llevar grandes cantidades de dinero encima. Conviene utilizar los servicios de transferencias electrónicas que permiten comprar o retirar dinero con la tarjeta bancaria.

Se sugiere evitar llevar en el mismo sitio el dinero, las llaves y la documentación personal. Una medida sensata es distribuirlos en diferentes espacios (bolsillos, bolso o mochila, cartera, etc.).

Tener una actitud vigilante al usar un cajero automático: no permitir que otras personas vean el número de identificación personal (PIN) y guardar el dinero rápidamente.

Llevar el bolso de mano o maletín bien cerrado para evitar la acción de los carteristas.

Evitar andar de noche solo. Es mejor ir en grupo o simplemente evitar las calles poco transitadas. Al menos hasta que se esté familiarizado con la zona de residencia.

Transportar a desconocidos en el carro es una práctica desaconsejada. No deben ofrecerse estos favores ni aceptarlos de parte de extraños.

No caminar por la vía pública usando audífonos que pueden aislar a la persona de lo que pasa a su alrededor.

No responder preguntas personales realizadas en encuestas telefónicas. Son cada vez más comunes los delitos telefónicos. Personas que fingen ser empleados bancarios o de empresas de seguros o de asistencia financiera, pretenden obtener datos personales de sus víctimas para realizar estafas electrónicas. A veces, las llamadas fraudulentas se realizan en español. En Estados Unidos, por razones de seguridad, ningún banco pedirá por teléfono la clave de acceso a las cuentas u otros datos confidenciales, pues ya están en posesión de toda la información sobre sus clientes.

En el foro de discusión ¿Cómo es la vida de un inmigrante en Estados Unidos? hispanoparlantes de diversos países comparten preguntas, opiniones y experiencias sobre el procesos de emigración a ese país.

 

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