Indiana (IN), apodado el “Estado del Indiano” (“Hoosier State”), en referencia al gentilicio dado a sus ciudadanos, integra la región Medio Oeste, división Central Noreste. Su área territorial comprende 94.328 kilómetros cuadrados, lo que lo ubica como el trigésimo octavo estado norteamericano.

Su capital es Indianápolis, sede de la famosa carrera de automóviles Indianápolis 500. Entre sus ciudades más importantes destacan Fort Wayne, Evansville, Gary y South Bend.

Tiene una población de 6 millones 483 mil habitantes, de los cuales 6,2% registra raíces hispanas o latinas.

Presenta las cuatro estaciones claramente diferenciadas, con temperaturas en general templadas. Su clima se clasifica como continental, con veranos bastante calientes, inviernos de frío moderado y, a veces, una amplia variación de temperatura, en particular durante las temporadas más frías. En ocasiones, los vientos secos y calientes soplan por varios días. El final de la primavera y del otoño son, con frecuencia, muy placenteros. Durante el verano puede experimentarse un clima húmedo, bochornoso y sofocante. Las nevadas caen dos o tres veces aproximadamente en el invierno. La precipitación se reparte en forma regular durante el año y beneficia las cosechas.

Su economía se centra en el cultivo de maíz y soya, ganadería, cerdos, productos lácteos y huevos. Posee industrias del acero, equipos eléctricos y transporte, productos químicos y petróleo, carbón y maquinaria.

Desde colinas en el sur hasta dunas a lo largo del lago Michigan, Indiana desborda de magníficos escenarios, eventos y actividades culturales. Sobresalen sus parques, museos y hermosos edificios históricos. Puede vivirse en este estado la interesante experiencia de la tradición amish, referente a una secta protestante norteamericana, de origen alemán, fundada en el siglo XVII, que cuenta en la actualidad con más de 4.000 familias, las cuales se distinguen por su austeridad y oposición a la civilización moderna.