Se trata de una etapa muy importante dentro del proceso migratorio pues consiste en probar que se posee el dinero necesario para el establecimiento en el país de acogida.

De esta manera, la nación receptora se asegura de que está permitiendo el ingreso de inmigrantes que no van a constituir una carga económica.

La solvencia financiera exige que el candidato demuestre la propiedad de bienes materiales o ahorros que le permitan pagar su manutención y la de su familia por un período de al menos 3 meses, lapso mínimo necesario para la instalación y la búsqueda de empleo.

Los montos mínimos exigidos varían dependiendo del país de acogida y de si el candidato viaja solo o con su grupo familiar.

Algunos documentos que sirven para la demostración de la solvencia financiera son los estados de cuentas bancarias y de tarjetas de crédito, así como otras constancias.

También ayuda contar con una oferta de empleo formal en el país al que se desea emigrar.

Si se cuenta con un patrocinante o financista, esta persona o institución deberá entregar constancias de su capacidad económica.

La solvencia financiera es un requisito exigido para los inmigrantes de categorías independientes como estudiantes, inversionistas, empresarios y profesionales que emigran bajos los programas para trabajadores calificados.

Los beneficiarios de las categorías humanitarias (refugio) o los profesionales que emigran con cierto tipo de visas de trabajo quedan excentos de esta exigencia.

Las personas que emigran bajo la categoría de reagrupación familiar tampoco deben presentar la solvencia financiera, pues se trata de requisito exigido para el familiar que patrocina la visa desde el país de destino.