La mayoría de los países receptores de inmigración exigen que el candidato se someta a un examen médico antes de recibir su visa, sobre todo cuando la intención es solicitar visa de estudiante, trabajador o residente (inmigrante) o permanecer más de seis meses en el país de destino.

Los requisitos y exigencias de esta prueba varían de un país a otro, por lo cual, antes de someterte a un examen médico, es vital consultar las normas de la embajada del país al que se desea emigrar y esperar recibir la “orden para realizar exámenes médicos” que otorga cada país, según sus procedimientos.

Generalmente, el consulado acredita a determinados médicos y a ciertos centros de salud para realizar el examen a los candidatos a emigrar.

En muchos casos, los exámenes son enviados al país de destino o a un tercer país para una evaluación definitiva por parte de un jefe médico o coordinador final de estos procesos.

Los exámenes médicos buscan corroborar que el solicitante no tiene una enfermedad grave (contagiosa o terminal) que pueda constituir una carga para el sistema de salud del país de destino o que no le permita el normal desenvolvimiento de sus actividades en el nuevo país. Obviamente, los criterios para determinar la gravedad de una enfermedad dependen del país de destino.

Como el trámite puede demorar varias semanas (incluso meses), se recomienda solicitar las instrucciones para completar el examen con al menos 6 meses de anticipación al viaje.

Algunos países, como Canadá y Australia, envían al futuro inmigrante una orden para presentar los exámenes médicos, una vez que el candidato ha superado positivamente ciertas etapas decisivas del proceso migratorio, como la entrevista con el oficial de inmigración.

En algunos casos, pueden solicitarse otros tipos de evaluaciones físicas adicionales, dependiendo del perfil médico del solicitante.

Debe señalarse también que los ministerios o departamentos de Salud en cada país pueden otorgar certificados médicos que pueden ser reconocidos en algunos países.