"Si hay algo de los venezolanos, es que nos damos la mano los unos a los otros"

Profesión: Diseñadora.

Edad: 24 años.

Ciudad/ País de origen: Caracas, Venezuela.

Fecha de salida: 19 de mayo de 1997.

Ciudad/ País de destino: Miami, Florida, Estados Unidos.

¿Por qué te fuiste de tu país?

Bueno, me fui de Venezuela porque mi papa murió y realmente mi mamá y yo no podíamos mantenernos económicamente. Ni ella ni yo jamás habíamos trabajado. Además de la inseguridad que vivíamos a diario por toda la ciudad capital, y el factor de dos mujeres

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

1- La angustia de saber si íbamos a sobrevivir aquí. 2- Dejar a todos los de uno (LA FAMILIA), porque los amigos van y vienen, algunos quedan (muy pocos), y los que quedan... ¡quedan por siempre!

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

1- Ya nosotros, cuando éramos pequeños, habíamos vivido aquí, pero más hacia el Norte (Daytona Beach, Florida). 2- Teníamos un tío y una prima que ya estaban aquí, desde hace 20 y 17 años, así que para no estar tan solas, escogimos estar lo más cerca de la cosa más importante que dejamos atrás: la familia. Mi mamá es ciudadana americana y yo tengo visa de residente, por ese lado estábamos bien, gracias a Dios. Mi familia aquí nos guió ante todo, pero la verdad es que uno aprende solo. (Nadie escarmienta en cabeza ajena). Así que tuvimos nuestros tiempos difíciles, pero si hay algo de este país es que si trabajas, tienes. Apartando que nos vimos apretadas económicamente, teníamos una SEGURIDAD y sabíamos que las oportunidades para superarnos estaban allí, y teníamos siempre en mente que: con tal de que tengamos trabajo, nada malo nos puede pasar. El que madruga, Dios lo ayuda. Aquí esa frase, ¡sí sirve!

Describe los primeros tiempos

Me costó, a mí en particular, un montón. 1- No estaba preparada mentalmente para trabajar y mantenerme, era una responsabilidad demasiado grande para mí en ese momento. 2- Me quería regresar por mis amigos que, hoy en día, como ya dije antes, sólo se recuerdan de ti tus VERDADEROS amigos (muy pocos) y mantienes esa amistad que luego la puedes llamar HERMANDAD con muy pocos. (Con una mano los cuentas y te sobran dedos). 3- Quería mi tranquilidad, mi juventud, pero el motivo de todo mis cambios no lo iba a arreglar con regresarme, ya que la muerte de mi padre es irreversible, lamentablemente.

Describe tu situación actual

Me tomó unos buenos 5 a 6 meses para decirme: ¡que tonta, tanta lloradera por tanta gente! Así que comencé a hacer amistades en la comunidad, edificio, colegio, trabajo, etc. Si hay algo de los venezolanos o, mas bien, de todos los latinos que estamos aquí por una razón o por otra, es que nos damos la mano los unos a los otros. Muy gentiles, claro, que siempre están algunos malucos por allí, pero con evitarlos, ¡ni pendiente! Trabajo en una muy buena compañía que, con unos cursos de contabilidad, gano muy buen dinero. Mientras termino mi carrera. La comunidad es buena. Aquí, en Miami, hay muchos latinos, además que aquí el idioma que debes saber es el español. En cuanto a amistades, tengo nuevas.. Y muchísisisisimas son de Venezuela, así que me siento muy a gusto, no hay esa competencia y envidia con el que muchos viven allá. Aquí todos somos iguales y estamos para lograr lo mismo.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

No, no me arrepiento para nada. Estoy tranquila y feliz, para eso vinimos. Lo único que haría diferente es no endeudarme tanto con las tarjetas de crédito, (aquí uno tiende a volverse medio loco con tantas posibilidades de adquirir). Además, a mí me da mucha tristeza saber de aquellas personas que tu creías amigos, verlos todavía viviendo con sus esposas e hijos, o solteros, en casa de sus padres, trabajando en lo que sea, y lo peor, es que muchos de mi misma edad, todavía son mantenidos por sus padres (para sus productos personales.) Cuando voy para Alto Prado y paseo por las calles, los veo más viejos y viviendo igual, tomando sus cervezas en el medio de la calle, muchos haciendo cosas indebidas y esperando ansiosamente el fin de semana para irse a emborrachar hasta perder la conciencia. Y lo peor de todo es que es con la plata de mamá y papá, o si no, con la miseria que puedan ganar haciendo cualquier cosa, y en vez de ayudar a sus padres lo que hacen es gastárselos en eso. (No con esto quiero decir que está mal que seas soltero y tus padres te mantengan, pero si trabajas puedes echar una manito aunque sea con las cosas de uno). No hay nada más divino que ser dueño de tus propias cosas y de tus actos y saber que eres útil y responsable de algo.

¿Piensas volver a tu país?

A veces me digo: "¿que sería de mí si viviera allá?". Estaría igual que todos aquellos que ahora me dan tristeza. Mi respuesta seria: ¡NO! Solamente me regresaría, si Venezuela me pudiera ofrecer todas las oportunidades, estabilidad mental, física y económica que hemos logrado tener aquí.

Testimonio publicado al 9 de agosto de 2001.

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