Reinaldo Torres, productor, desde Miami, Estados Unidos

torresrei_peq“No vine a que me ayudaran sino a crear negocios”.

Profesión: Productor de Multimedia

Edad: 35 años

Ciudad/ País de origen: Caracas, Venezuela.

Fecha de salida: 31 de enero de 2010

Ciudad/ País de destino: Miami, Estados Unidos.

¿Por qué te fuiste de tu país?

Me fui porque ya no progresaba en mi campo y mis clientes eran, cada vez más, de un menor nivel intelectual y moral. Cinco años atrás, proponía un proyecto muy bueno y me lo aceptaban; ahora solo buscaban el menor precio sin entender que, al final, perderían porque el resultado sería pobre. Total que “le echaban agua al vino” para rendirlo y resulta que ni era vino, ni agua. ¡Mucha mediocridad!

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Nada, me siento superbién. Hace seis años, vine a los Estados Unidos por dos años y, en ese tiempo, sí pasé trabajo. Viví con gente mala, simplemente era muy ingenuo y me gasté, en esa ocasión, como ochenta mil dólares. Esta vez llegué aprendido y, en menos de un mes, cobré una buena cantidad de dinero y viene más plata por allí.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Me dieron la residencia estadounidense. Mi abuela era de Puerto Rico y murió en 1998. Con todo ese asunto de la descomposición social en Venezuela, mi madre fue a Puerto Rico y obtuvo la nacionalidad americana con los papeles de nacimiento de mi abuela. Al dársela, inmediatamente me pidió. Tardamos como siete años en ese proceso, pero llegué y ya tengo la Green Card.

Describe los primeros tiempos

Conocía Miami, no por ser viajero de esos que se van a los centros comerciales, sino por la gente de acá de mi área de trabajo con la que me relacionaba. Aparte, emigré con mucha experiencia desde Venezuela. De modo que vine a aportar, no a mendigar. No vine a que me ayudaran sino a crear negocios. Importantísimo emigrar preparado, pero con seriedad. En ninguna circunstancia, a meterse en la casa de alguien a que te paguen las cosas y poner vocecita y sonrisitas. De manera que, si sales de Venezuela, es a echarle pichón, no a seguir repitiendo las malas mañas. Si te mudas a la casa de alguien, te levantas, le lavas los carros y le llenas periódicamente los tanques de gasolina, aunque te cueste cincuenta dólares cada uno. Asimismo, si al que te recibe le gusta el jugo de naranja caro, le mantienes un pote lleno en la nevera todos los días.

Describe tu situación actual

Estoy hablando con colegas para ofrecerles servicios a muchos nuevos potenciales clientes de Miami. No poseo mucho capital para invertir, pero no hace falta porque todo lo archivo en mi cabeza. Sé la necesidad y se quién tiene el producto. Así que, en pocos meses, gané una buena remuneración en dólares con el primer cliente que les traje a los colegas. De hecho, concertamos inmediatamente reuniones con varios clientes más. Por eso, repito que vine a producir, no a mendigar.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

No sabía que me iba a quedar. Llegué y mi hermana mayor me dijo que viviera en su casa hasta que me valiera por mí mismo. Duermo con mi sobrino de cuatro años, que es como el hermanito menor que nunca tuve; pues yo era el último y nunca veía a mi hermano mayor que residía en Miami. No obstante, me hubiese gustado haber guardado dinero extra para tener más con que defenderme, aunque con lo que poseo me encuentro bien.

¿Piensas volver a tu país?

No, puesto que Venezuela ha estado, todo el tiempo, en una frecuencia inversa a la mía. Yo allá hablo chino. Siempre estoy, por lo menos, de tres a cinco años más adelantado en tecnología. He conseguido gente que me dice que mi trabajo no le sorprende y, a las dos semanas, me contrata un gringo para que le produzca un evento para sesenta mil personas y me paga por adelantado. ¿Entonces? Lamentablemente, el venezolano eligió su camino: agarrar todo lo que puede y endosarles sus problemas a otros o esperar que baje la gente de los cerros a manifestar y a poner los cuerpos. Simplemente, estar en Venezuela es estancarse. En especial, si eres un visionario. Volveré, pero -como muchos otros- solo de vacaciones, si acaso. En fin, este planeta es muy grande y exploraré otros lugares porque Dios nos dio este mundo para compartirlo.

Testimonio publicado al 27 de septiembre de 2010

 

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