Jorge Azmouz, odontólogo, desde San José, Costa Rica

fotomaleta_peq“Al ver a mis hijos felices, contentos y libres en un país con las mismas costumbres, la respuesta es: valió la pena”.

Profesión: Odontólogo

Edad: 52 años

Ciudad/ País de origen: Maracay, Edo. Aragua, Venezuela

Fecha de salida: 7 de febrero de 2008

Ciudad/ País de destino: San José, Costa Rica

¿Por qué te fuiste de tu país?

Por la búsqueda de seguridad, mejor educación para mis hijos y un buen futuro para todos. Asimismo, por dejar de ir a reuniones, donde siempre se hablaba de lo mismo: si el Presidente se va o no se va, si ganó o no ganará, si la asamblea es comunista o no… En fin, no lo soportaba más.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Dejar a mi familia en Venezuela y comenzar de nuevo mi profesión resultó difícil. Por supuesto, al planificar la salida de mi querido país, prevalecían los contras. No obstante, frente a ellos surgía el pro de la “pura vida”, como dicen en Costa Rica. De modo que creo que no hay nada más que explicar.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Lo primero que pensé fue en mi estatus legal en el país de elección. Escogimos Costa Rica por su seguridad social, el mismo idioma y la posibilidad de comenzar de nuevo mi profesión. De hecho, hubo facilidades para emigrar. Me entregaron mi cédula de residente el 12 de mayo del 2008, habiendo consignado papeles a inmigración en septiembre del 2007. Me otorgaron mi primera visa para el periodo 2008/2010. Luego la renové hasta el 2011. Ya con tres años con mi visa de residente rentista, paso a la categoría de residente permanente libre condición.

Describe los primeros tiempos

La adaptación de los niños a su colegio fue excelente. Igualmente, nuestra incorporación al medio cultural. En realidad, las costumbres aquí son muy parecidas a las venezolanas y la gente es supereducada.

Describe tu situación actual

En el 2008, introdujimos nuestros documentos para la reválida, pues mi esposa y yo somos odontólogos graduados en Carabobo, Venezuela, en 1990. En efecto, comenzamos el proceso en el 2009 y lo culminamos en enero del 2011. Ya nos inscribimos en el Colegio de Odontólogos de Costa Rica y, en pocos meses, inauguraremos nuestra clínica. Todo como lo mandan las leyes de esta nación. Se llama “Spazio dental” y su correo electrónico está a disposición de los interesados en MeQuieroIr.com.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

No me arrepiento de lo que hice: dejar mi carrera de odontólogo con dieciocho años de éxitos profesionales y un consultorio muy bien montado, para emigrar sin saber si retomaría mi carrera (lo cual logramos, porque querer es poder). Sin embargo, reconozco que, psicológicamente, fue difícil pedir permiso, a un profesor mucho menor que yo, para comenzar un tratamiento odontológico en la universidad, después de tantos años de experiencia. De manera que contestaría que sí mil veces, si alguien me preguntara si lo volvería a hacer, porque, al ver a mis hijos felices, contentos y libres en un país con las mismas costumbres o parecidas a las nuestras, la respuesta es “valió la pena”. Solo extraño el precio de la gasolina en Venezuela.

¿Piensas volver a tu país?

No, definitivamente no volvería, después de pasar dos años en la universidad, cursar aquí un diplomado en endodoncia de una prestigiosa universidad bogotana, levantarme a las cinco de la mañana – por casi dos años – para llegar a la universidad a buscar pacientes para mi reválida y trasnocharme para estudiar materias que había aprobado, por lo menos hace veintiséis años en mi país. A eso se suma que mi hija estudia arquitectura en una universidad costarricense y tengo el permiso legal de trabajo como odontólogo y consultorio propio. Tal vez, iría a visitar a mis amistades y a los familiares que me quedan en mi patria, pero no a vivir permanentemente allá.

Testimonio publicado al 11 de agosto de 2011

 

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