Los venezolanos aprendieron a emigrar
Hasta hace unos 20 años Venezuela era un país que no tenía emigración por las excelentes condiciones sociopolíticas en general (financiadas por el petróleo y la redistribución partidista) que permitían a los ciudadanos tener esperanza, creer en las posibilidades de mejorías sistemáticas en su calidad de vida y la de los suyos.

El último censo estadounidense registra oficialmente más de 215 mil venezolanos viviendo a lo largo y ancho de ese país, cifras que demuestran un aumento casi en el doble en la última década.

Según estudios recientes de opinión pública, casi un 40% de la población general venezolana se marcharía si se le presentara la oportunidad de hacerlo, indicador que aumenta de manera importante cuando se interroga a jóvenes menores de 24 años, pero que es consistente en las argumentaciones para la acción: no visualización de un futuro promisorio y seguro; ausencia de oportunidades; inseguridad personal; mejor oportunidad en el exterior; falta de desarrollo profesional; e incertidumbre política.

Otras investigaciones señalan el fenómeno denominado crisis de oportunidades para el auto crecimiento como la principal razón para la diáspora del país caribeño. Emigrar, para la mayoría de los venezolanos es algo más que la búsqueda de oportunidades económicas, de un trabajo. Nos encontramos con profesionales jóvenes que sienten que la crisis está haciendo difícil el desarrollo de la simple vida cotidiana, por lo tanto el exterior es el contexto ideal para la búsqueda de la autorrealización.