Por supuesto, las actividades académicas y el ejercicio profesional son las principales garantías de la obtención de permisos para permanecer residenciado en los países industrializados, por lo que estudios de pre y postgrado y la obtención de una contratación formal en compañías locales son las principales actividades de los jóvenes profesionales y emprendedores que están haciendo su vida en el extranjero.

Un dato interesante es el hecho de que los profesionales, esos emigrantes con una base académica sólida sobre la cual piensan sustentar su futuro, no pueden ofrecerse el lujo de ser ilegales si desean mantener en el nuevo país su estatus de estudiante o profesional. Sin embargo, las estadísticas señalan que algunos con tal de permanecer en el país seleccionado, aunque sea en condiciones de ilegalidad, aceptan realizar trabajos y oficios que tal vez no harían en su nación de origen. En muchos casos, se está dispuesto a perder status profesional con tal de ganar bienestar económico y seguridad.

Los latinoamericanos en el exterior están, también, prestando mucha atención a lo que pasa en sus países, en una especie de “persistencia de la memoria” motivadora de la más variada serie de situaciones que demuestran una importante presencia e influencia del país de origen en la diaria realidad de estos emigrantes, lo que ha creado, sin dudas, manifestaciones económicas y sociales tan variadas como la existencia de medios de comunicación en español y con contenidos latinos en los Estados Unidos y hasta en países tan lejanos como Australia. O la creación de capítulos y secciones sobre los “Migrantes” o “Migración” en los diarios de Colombia, Ecuador o Perú.

Cuando existe indudablemente un nuevo indicador económico en casi todos los países latinoamericanos: las remesas (envío de dinero) desde el extranjero, principalmente desde los Estados Unidos; y en Estados Unidos y Canadá las empresas latinoamericanas productoras de alimentos y bebidas cuentan con presencia en canales de distribución en las principales ciudades, tenemos la certeza de que los inmigrantes están conformando un nicho atractivo para empresas y corporaciones.

Nos encontramos, entonces, con personas que se han insertado en un contexto donde se puede hablar de “ciudadanos globales”, personas que viven en un país industrializado, pero que tienen nacionalidad latinoamericana.