Bien estimulados, los niños pueden llegar a ser políglotas.
Bien estimulados, los niños pueden llegar a ser políglotas.

El bilingüismo y el multilingüismo son, sin duda, grandes beneficios de la emigración en niños y jóvenes. Desde su temprana edad, los inmigrantes de primera o de segunda generación (los que llegaron muy pequeños a un nuevo país o nacieron en él, pero de padres extranjeros) se familiarizan con el uso de dos o más lenguas.

En efecto, una preparación lingüística, en casos exitosos, los llevaría a exhibir un multilingüismo puro, o sea, hablar, leer y escribir dos, tres o más idiomas como lenguas maternas.

Ese resultado se logra con mayor facilidad en las familias mixtas, donde los padres hablan lenguas maternas distintas y los hijos deben aprender una o dos lenguas oficiales del país de acogida.

El proceso de aprendizaje de idiomas en los niños y jóvenes inmigrantes, sin embargo, no se realiza de modo automático; ya que ellos aprenden idiomas si se estimulan sus habilidades cognitivas en función de ese objetivo.

Los padres necesitan invertir energía y tiempo para el desarrollo de los idiomas en sus hijos.

A menudo, el reto consiste en la enseñanza del idioma nativo de los padres, pues el idioma oficial del país receptor es adquirido durante la escolaridad regular.

Para muchas familias latinas que emigraron a Estados Unidos, Canadá y otros países, la enseñanza del español a los niños y jóvenes puede ser una tarea frustrante y bastante ardua, en particular cuando se compite, en ciertas situaciones, con una lengua mayoritaria como el inglés, tan omnipresente en la cultura global y, al mismo tiempo, considerada como aportadora de estatus y poder.

Para los padres hispanos hay una variedad de técnicas y estrategias, que vale la pena tomar en cuenta si desean propiciar el aprendizaje del español en los niños y jóvenes.

Español, inglés, francés y otras lenguas pueden aprender los inmigrantes desde muy temprana edad. No existen límites para la enseñanza de los idiomas en los niños.

En tal sentido, se enumeran a continuación cinco consejos útiles para educar niños polígotas en un contexto de inmigración:

En la medida de lo posible, conviene que ambos padres se involucren en la enseñanza de idiomas de los hijos.
En la medida de lo posible, conviene que ambos padres se involucren en la enseñanza de idiomas de los hijos.

1. Escoger un método de enseñanza y ponerlo en práctica sistemáticamente
Se destacan dos métodos clásicos para educar niños bilingües. El primero se conoce como el OPOL, siglas en inglés de “One Parent, One Language” (un padre, un idioma), el cual plantea que cada padre le hable al niño en su lengua materna (recomendado para familias mixtas, donde cada progenitor tiene un origen cultural distinto y, a la par, el niño aprende una o dos lenguas del país de acogida).

El segundo es el llamado “Minority Language at Home” o “la lengua minoritaria en la casa”, que se basa en la idea de que en el hogar solo se habla el idioma de los padres (español, en familias latinas) y en otros escenarios, como la escuela, el niño aprende el idioma oficial del país receptor (inglés, francés u otro).

Cada uno comprende elementos favorables y desfavorables relevantes. El “Minority Language at Home” requiere, como es de esperarse, que ambos padres hablen la lengua minoritaria. Bajo esa condición, resulta una forma excelente de garantizar la exposición lingüística que el niño necesita para dominar el idioma que será asociado inevitablemente con sus orígenes familiares.

El método OPOL exige la implicación efectiva de los dos padres. Si uno de ellos, por motivos laborales o de otra índole, no pasa suficiente tiempo con el niño, este estará menos expuesto a la lengua materna de ese progenitor. La enseñanza de las lenguas minoritarias no se realizará en el mismo nivel y, con el tiempo, el problema se agravará arriesgando el aprendizaje de una de ellas. La gran superioridad de OPOL radica en que, bien aplicado, permite que el niño se enfrente a tres o más lenguas a la vez.

Surge, también, la posibilidad de un tercer procedimiento, es decir, que cada familia adopte un sistema que se acomode a sus circunstancias.

Una familia latina, empeñada en la enseñanza del español, aprovecha, por ejemplo, la presencia del abuelo o la abuela en la casa, paga clases particulares del idioma, le proporciona al niño una enseñanza bilingüe en una escuela privada o contrata los servicios de una cuidadora hispana.

Lo importante es contar con un plan de acción que guíe a los padres, ofreciéndoles una metodología de enseñanza. No obstante, el compromiso y la constancia de los progenitores serán siempre indispensables.

Pueden conocerse algunos casos reales de poliglotismo en niños de origen hispano en el reportaje Multilingüismo en niños inmigrantes: ventaja clave de la emigración.

2. Comenzar cuanto antes
Está demostrado que desde la gestación, los bebés reciben las frecuencias sonoras propias de los diferentes idiomas. Dicho de otro modo, puede incentivarse el multilingüismo en los hijos antes de su nacimiento.

Además, se dice que hasta los siete años los niños poseen una elasticidad cerebral que favorece el aprendizaje de todo tipo de conocimientos, incluyendo los idiomas. (Esta facilidad disminuye poco a poco con la edad).

Por esas razones, cuanto antes se estimule cognitivamente a un niño para que hable dos o más idiomas, más ventajas se le estarán asegurando para el aprendizaje y con más probabilidad asumirá como maternas las lenguas meta.

3. Proveerse de materiales y herramientas idóneos
Resulta de suma importancia que los padres se provean de los medios didácticos necesarios para estimular el aprendizaje de idiomas en cada etapa de la vida de los hijos.

Las estrategias de entretenimiento son ganadoras a la hora de estimular el aprendizaje de idiomas en los niños.
Las estrategias de entretenimiento son ganadoras a la hora de estimular el aprendizaje de idiomas en los niños.

Hoy en día abundan los recursos para niños de cualquier edad y hasta para adolescentes. Libros, música, videos, películas, juegos y actividades en línea son unos cuantos de los productos al alcance de la mano. Incluso algunos se consiguen gratis en Internet.

De manera ideal, se sugiere que los materiales didácticos sean originalmente pensados para niños nativos de la lengua meta.

Debido a eso, se sugiere que los padres hispanos traigan de sus países de procedencia los cuadernos y libros empleados en la escuela para enseñar a leer y a escribir en español.

Es provechoso, asimismo, acostumbrar a los hijos al consumo de productos audiovisuales (películas, dibujos animados y series infantiles) en la lengua meta. También ayuda asistir a piezas de teatro o a lecturas de cuentacuentos con actividades musicales, baile y canto. Mejor aún si estos eventos resaltan las raíces culturales de los padres y permiten el intercambio con otros niños inmigrantes. Así, el idioma meta adquirirá una nueva dimensión en la mente del chico: es útil porque lo acerca a otros como él.

En general, todas las estrategias de entretenimiento son ganadoras, pues los niños asociarán el aprendizaje de la lengua meta con ratos de diversión.

Mientras de más recursos se disponga para impulsar el aprendizaje idiomático, más creativo y atractivo será el proceso para los más jóvenes.

4. Desentenderse de los mitos sobre la enseñanza de idiomas a los niños
Se han propagado demasiados mitos sobre la educación infantil en idiomas. Los más frecuentes se describen aquí:

  • Los muchachos expuestos a varios idiomas tardan en desarrollar sus habilidades comunicativas (hablan más tarde que otros).
  • Aprender múltiples idiomas en la infancia dificulta el aprendizaje en la escuela.
  • Los niños bilingües mezclan los idiomas y se convierten en adultos que se expresan con incorrecciones en las lenguas cuyas influencias han recibido.
  • Aquellos educados en contextos bilingües o multilingües tienden a confundirse porque aprenden los idiomas como lenguas maternas y no saben diferenciar unos de los otros.

Las ideas anteriores son falsas, erróneas y, en repetidas ocasiones, crean temores infundados entre los padres.

La verdad es que, en la actualidad, no se encuentran evidencias sobre problemas de confusión o retardo cognitivo en los chicos bilingües. Es posible que un cierto número de ellos, instruidos en más de un idioma, se demoren un poco en hablar, pero no es una regla general.

Por el contrario, estudios recientes sobre el multilingüismo se centran en reconocer los frutos de la crianza en distintos idiomas, tales como: los estudiantes bilingües suelen ser más creativos y obtienen óptimas calificaciones, pues saben cómo utilizar más recursos de investigación y están expuestos a diversos puntos de vista. Además, se ha determinado que los niños que hablan varios idiomas se vuelven más comunicativos y establecen relaciones sociales con gran facilidad.

En el plano laboral, los adultos polígotas se distinguen por ser más competitivos y manejar con excepcional eficacia los conflictos derivados de malentendidos interculturales.

En general, educar niños bilingües o multilingües es otorgarles más y mejores herramientas para el éxito en un mundo globalizado.

Los padres no deben perder de vista el objetivo: desarrollar las habilidades idiomáticas de su hijo.
Los padres no deben perder de vista el objetivo: desarrollar las habilidades idiomáticas de su hijo.

5. Impedir que decaiga la constancia
Muchos lingüistas concuerdan en que llega un momento en el que el niño (o el adolescente) pierde el interés por comunicarse en la lengua meta. Ocurre que, a medida que las actividades escolares en la lengua mayoritaria se tornan más complicadas y exigentes, el joven aprendiz elige concentrarse en ellas, dejando de lado la lengua minoritaria.

Asimismo, sus progresos en la lengua meta pueden no estar en el mismo nivel que los de la lengua mayoritaria, y eso le genera frustración, la cual se manifiesta como apatía o desgano hacia el aprendizaje de idiomas.

En algunas ocasiones, el joven se siente desalentado por el entorno, que lo obliga a integrarse en la lengua mayoritaria.

Es el punto de “no tirar la toalla”. Los padres no deben perder de vista el objetivo: desarrollar las habilidades idiomáticas de su hijo. Es la hora de la constancia.

Se aconseja ser más creativos que nunca: variar las estrategias, probar nuevos caminos, intentar más incentivos y, sobre todo, no reprender al alumno. El estímulo amable y afectuoso siempre será más eficaz.

Es bueno buscar apoyo en la familia o en los amigos dispuestos a ayudar. La idea es generar más y mejores oportunidades sociales en las que el joven tenga que emplear la lengua minoritaria.

También es conveniente ir a lugares donde se hable la lengua meta. Pueden organizarse vacaciones, campamentos, excursiones de fines de semana o cualquiera otra actividad divertida que estimule el interés en el aprendizaje del idioma minoritario.

Otra estrategia importante se enfoca en enfatizar los beneficios del bilingüismo en el entorno profesional y referirse repetidas veces a las experiencias exitosas de personas bilingües, ya sean conocidas públicamente o del grupo familiar. El propósito es demostrar la utilidad de hablar varios idiomas y las ganancias que esa habilidad trae a la vida de la gente.

Para ampliar la información sobre este tema, se sugiere la lectura de Multilingüismo en niños inmigrantes: ventaja clave de la emigración.

Se invita, por último, a conocer las experiencias de otros inmigrantes en la sección Testimoniales y en los Foros de discusión.