Más de 200 millones de personas (aproximadamente el 3% de la población mundial) vive fuera de sus países. Este fenómeno tiene un enorme impacto en la productividad de las naciones de acogida y en la mitigación de la pobreza de las naciones de origen de los inmigrantes.

Por ejemplo, se habla del impacto concreto de las remesas, el dinero que los inmigrantes envían a sus familiares en el país de origen, son el vínculo más concreto o entre migración y desarrollo.

De acuerdo con cifras de las últimas décadas, la reducción de la pobreza y del incremento del bienestar de los hogares se ha señalado como un impacto directo de los fondos enviados en cada transferencia electrónica que ha llegado a significar en algunas naciones en desarrollo un porcentaje importante del producto interno bruto.

Se calcula que las remesas enviadas a los países en desarrollo representan más de tres veces el volumen de la asistencia oficial para el desarrollo en esos países.

De acuerdo con proyecciones realizadas por el Banco Mundial (BM), en 2013, las remesas enviadas hacia el mundo en desarrollo fueron de más de 400 millardos de dólares, y, se estima, que para el 2016 superen el medio billón.

Según el estudio del BM los principales países receptores de remesas son: India, China, Filipinas, México, Nigeria y Egipto.

Además, se calcula que los envíos hacia América Latina y el Caribe disminuyeron el ritmo de crecimiento debido al debilitamiento económico de Estados Unidos, país que acoge al 20% de los inmigrantes del mundo, muchos de ellos de origen latino o hispano.

Dándole cabida a las opiniones negativas, debe reconocerse que las remesas de los emigrantes intensifican el consumo del grupo familiar directamente vinculado al emisor del envío de dinero, pero no estimulan de manera importante las actividades productivas de la sociedad en general.

Por otro lado, al medirse el impacto de la migración en el mundo, no puede menospreciarse el hecho de que las habilidades y capacitaciones adquiridas por los emigrantes se transfieren muchas veces al país de origen, en caso de un retorno definitivo, o a través de los vínculos y las redes sociales que las plataformas electrónicas y los medios sociales hacen casi inmediatas.

La migración internacional representa una importante fuente de intercambio de capital, tecnología y conocimiento para los países de origen y de destino.

La diáspora promueve el traslado de los trabajadores a los lugares donde son más productivos. La migración, entonces, da lugar a un incremento en la producción y en los ingresos en general.

El impacto positivo va más allá del aspecto económico. El emigrante hispanoparlante ha hecho viable que el idioma español haya logrado establecerse prácticamente como segunda lengua oficial de Estados Unidos. La riqueza cultural hispana está presente en el llamado “main stream” de los medios globales, con artistas y celebridades de nombre y reconocimiento internacional (como Shakira, Enrique Iglesias, entre muchos otros.)

Partiendo de la comida latina hasta los ritmos musicales más variados del subcontinente (salsa, reggaetón, merengue) la presencia de hispanos y latinos en naciones como Estados Unidos, Canadá y España nos ha establecido en el panorama mundial como una parte importante del acervo cultural global.