La gente cambia de hogar en todo el mundo. Millones de personas se mueven en los puertos y aeropuertos, en las estaciones de tren, a través de fronteras vigiladas o no, y miles de ellas van en camino hacia algún nuevo destino al cual llamarán “hogar”, tal vez por siempre. Estos desplazamientos de personas están cambiando el tejido social de una gran cantidad de naciones.

La migración humana se puede definir como el tránsito permanente de personas de un hogar a otro; en un sentido más amplio, no obstante, la migración se refiere a todas las maneras con que los ciudadanos de cualquier nación satisfacen la siempre existente necesidad de cambiar de lugar de residencia.

Esa necesidad es, a la vez, un derecho inalienable garantizado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 13: “toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país”.

Ese esencial derecho a emigrar, a movilizarse, (sólo cercenado en los regímenes políticos autoritarios y dictatoriales) se complementa con otro fundamental que busca la protección del ser humano en condiciones de vulnerabilidad y persecución: el derecho al refugio y al asilo, recogido también en la carta fundamental de los derechos del hombre. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 14, se puede leer: “1.En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.”

En efecto, la protección de los desplazados por la guerra y la pobreza extrema, los perseguidos por razones ideológicas, religiosas, raciales o de género, los marginados por su preferencia sexual o política, tienen derecho a conseguir refugio y protección en cualquier país. Para tal fin muchas naciones, como Australia, Estados Unidos y Canadá, han suscrito convenios internacionales de ayuda a los refugiados. Estrategias políticas de estado que, sin duda, aportan gran valor al tema del derecho universal a la emigración.

Más información sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aquí:
Web: www.un.org/es