La realidad de las migraciones globales ha forzado a casi todos los países a repensar sus políticas de admisión de inmigrantes, así como también las cuotas de derechos, límites y beneficios que otorgan a sus ciudadanos y residentes. La admisión de inmigrantes con herencias culturales y experiencias históricas diferentes a la sociedad del país que los hospeda inevitablemente cambia el tejido de dicha sociedad, lo que hace necesario un complejo proceso de adaptación mutua. Para muchos, esta situación se ha convertido en una fuente crónica de controversias.

En definitiva, los estados que han tenido altos niveles de inmigración en las últimas décadas, están ante nuevos y difíciles planteamientos sobre sus políticas de ciudadanía. ¿Cuándo y cómo debe ser extendida la ciudadanía a los nuevos inmigrantes? ¿Cómo deben ser reconocidos los vínculos de los inmigrantes con sus países de origen? ¿Debe adoptarse la doble nacionalidad, tolerarla o desaprobarla? ¿Cuáles oportunidades y derechos deben ser limitados a los ciudadanos y cuáles deben ser accesibles a los inmigrantes?

Las políticas de ciudadanía son sólo uno de los factores que afectan la exitosa incorporación de los inmigrantes en sus sociedades receptoras, pero errores al definir reglas transparentes y justas de membresía significan un riesgo al crear clases diferentes y, por definición, desiguales de participación, con un importante potencial para debilitar la necesaria cohesión social.

Australia y Canadá, permiten a sus inmigrantes legales obtener la ciudadanía en relativamente corto tiempo tras el cumplimiento de ciertos trámites, la comprobación de estadía en el territorio por un tiempo determinado y el pago de un arancel

En el caso de Canadá, el ministerio de inmigración y comunidades culturales edita con cierta regularidad una guía bilingüe inglés-francés para preparar a los candidatos para el examen obligatorio si se tienen menos de 55 años de edad. Obviamente es necesario demostrar dominio de una de las dos lenguas oficiales.

Los residentes permanentes de Australia y Canadá pueden obtener ciudadanía de ambos países conservando su nacionalidad de origen. En realidad el solicitante debe verificar con su país de origen el impacto en su nacionalidad por nacimiento. Países emisores de migrantes como Colombia y Venezuela permiten la doble nacionalidad de sus ciudadanos.