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    Invitado MQI
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    Fidel Castro, ahora al frente de un país en crecimiento, lleno de bienestar, con una moneda más fuerte y cada vez más cerca de la felicidad colectiva, hizo el anuncio al pueblo cubano: «Hay que botar ese montón de peroles eléctricos artesanales, híbridos del demonio, devoradores de energía, embriones del capitalismo. Nos estamos recuperando y ya tenemos desde ollas arroceras de última generación hasta neveras decentes para todos».

    Claro que la revolución bolivariana no podía pelar ese boche. Hay un gran mercado donde incursionar. A volar con el jefe al centro empresarial del mundo. Una gran oportunidad para seguir inyectando hemoglobina dolarizada a la pujante economía de la Isla. Los cachivaches vendrán directamente a los Mercal donde, con ese espíritu de pobres, buena gente que ha promovido el proceso, se podrá adquirir a bajo precio lo mejor de la producción industrial castrista. El catálogo es una amplia vitrina.

    Nevera CDR 59. Poderoso motor de Lada, correas de mecate templado, aspas refrigerantes tomadas de un Chevrolet 56. Rueditas de carrito de golf de la época de Batista. Congelador como nuevo. Nunca tuvo nada qué congelar. Además, mientras se acaba la existencia, se regalan dos jabones de verdad y un machete cañero.

    Ventilador Lenin 1966. Una obra de arte popular. Motor de lancha confiscada a la oligarquía, sistema eléctrico adaptado de viejos anuncios de neón de comercios invasores expropiados a gringos explotadores. Dos velocidades. Una pa’lante y otra pa’trás, dependiendo de si hay luz o no.

    Bicimoto Che 1969. Cauchos banda blanca de carreta china, motor de licuadora, tanque de gasolina de plástico ultraliviano marca Pepsi, pedales de cabilla, frenos de suela, sillín de hule y, si la compra de contado, se lleva el timbre mecánico y el manubrio.

    Amolador Patria o muerte. La más sencilla tecnología de la Isla invade el mercado bolivariano. Dos piedras, una principal y otra de repuesto. Funcionan mejor que cualquier invento neoliberal.

    Batidora dos tiempos. Una @!#$ de palo de las grandes se convertirá en la verdadera revolución de su cocina. Rápida, de muy poco consumo de combustible y de dos velocidades. Primero con la derecha y después con la izquierda. Ninguno de esos aparaticos multiuso, de baterías recargables, puede competir con esta obra de la más avanzada ingeniería postsoviética. Pronto estará disponible también para complementar el equipo logístico de las reservas. Expertos militares, además, las recomiendan como flechas en casos de ataque sorpresa de las fuerzas invasoras imperialistas.

    Megáfono Mig32. Con estos aparatos ahorraron millones de pesos en energía durante los peores días antes del amorío con la revolución venezolana. La invención de un ingeniero de Matanzas que consistió en abrirle dos huecos a un coco seco, uno para hablar y el otro para salida de sonido, resistió sin problemas miles de discursos de Castro, sin fallas reportadas. Ahora se probará suerte en Caracas para posteriormente ir a Brasil y Argentina, donde Pdvsa trabajará el mercadeo, promoción y ventas. Y, claro, las comisiones.

    Primeros pasos del neosocialismo empresarial. ¡Váyalo!

    erojas@eluniversal.com

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