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Inicio Foros ¿Cómo son vistos los venezolanos que emigran? Nada nuevo, es un articulo de la delincuencia en nuestro pais

  • Este debate tiene 0 respuestas, 1 mensaje y ha sido actualizado por última vez el hace 15 años, 7 meses por danylu.
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    danylu
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    Valencia, agosto 24 (REDACTA).- El país vive uno de los peores momentos de su historia en lo que a la delincuencia y violencia se refiere.

    Basta con revisar las últimas páginas de los diarios para comprobar que la seguridad ciudadana es casi nula, lo que se traduce en un bajo nivel de vida.

    Esta situación, a juicio de dos sociólogos consultados, se debe a la retórica violenta que proviene de las altas esferas del poder, así como también a la exclusión social que existe en Venezuela.

    Amalio Belmonte, profesor de la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela, sostiene que hay en el país “un discurso de violencia, de exclusión”, y considera que es muy grave, porque se extiende a todos los sectores de la sociedad, generando enfrentamientos entre los ciudadanos por el conflicto también ligado a la crisis socioeconómica.

    Por otra parte, Mariclen Stelling, profesora de la cátedra de Sociología Política de la Universidad Católica Andrés Bello, dijo que las causas del problema también radican en la cultura del venezolano contemporáneo, que “estaría legitimando el uso de la violencia, y en ello viene implicado el uso de armas como una estrategia de sobrevivencia para solventar conflictos”.

    Ambos coinciden en que no hay unos tejidos políticos, sociales y políticos suficientes para acabar con esta situación.

    Aseguran que esta especie de enfermedad no puede combatirse con sus mismos principios, es decir, usar la conducta de los delincuentes para reducir los índices del hampa, pues eso es precisamente lo que ha provocado el fracaso de todas las políticas de Estado al aumentar la violencia. “Por la desesperación que tiene mucha gente, pudiera pensarse que la solución debe ser combatir con violencia”, pero “el Estado no puede comportarse como los hampones”, advierte Belmonte.

    Estos argumentos también los emplea Stelling al recordar que al implantar un plan de desarme, por ejemplo, apenas estaría atacándose un lado de la pirámide del conflicto, mientras que otros tan importantes como ése, como lo es la desigualdad social, el desempleo, la baja calidad de la educación y la falta de valores, elementos que constituyen las raíces de todo ello, quedarían por fuera de la operación.

    Lo ideal, según la socióloga, es planificar un análisis de las causas para planificar las soluciones a mediano y largo plazo, evitando ofrecer “pañitos de agua tibia”, al estilo de dádivas gubernamentales.

    Belmonte propone finalmente que en lugar de la represión, se promueva la convivencia mediante buenos planes educativos que incluyan la enseñanza de los valores fundamentales de la sociedad y el individuo, así como también el trabajo, esto paralelamente a la depuración de los cuerpos policiales.

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