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    chivas12
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    Opinión
    Laureano MÁRQUEZ
    Tal Cual

    Cuento de NAVIDAD

    Hugonezer Chacrooge se había convertido en una persona avara y tacaña. Todo el poder lo quería para él y humillaba a todos los que tenía cerca. Había dejado de celebrar la Navidad e incluso prohibía los arbolitos y hasta a San Nicolás, a pesar de que este es rojo, rojo rojito, el color preferido de Hugonezer. Sus empleados ya habían olvidado como era diciembre antes de que él apareciera en sus vidas.

    Existía solo un vago recuerdo de felicidad, de un tiempo en el cual cuando terminaba el año abrazábamos a los desconocidos, deseándoles “feliz año”, sin temor.

    –Señor Chacrooge, me voy a descansar…

    Quisiera ver a mi familia, hoy día de Navidad –dijo el asistente civil desde la puerta del despacho…

    –¡Que Navidad ni que Navidad..!
    Cuando la patria llama hasta el grito de la madre cesa… .Mañana te quiero aquí a las seis de la mañana…

    –Pero señor Chacrooge…

    –¡Nada, chico!…

    Hugonezer se recostó de la cabecera de su poltrona blanca y allí le venció el sueño.

    Un sueño profundo…

    –Hugonezer –se oyó una ronca voz…

    –¿Quién eres?
    ¿Salam Alecum?
    –Soy el fantasma de las navidades pasadas… ¿Conoces a este niño?

    Un niño con alpargatas y una bandeja de arañitas que su abuela le diera para vender, apareció ante su vista. Se trataba de un ser cargado de bondad e ilusiones, que a punta de padecer la propia pobreza e injusticia llegó a la idea de que algo tenía que cambiar, de que la corrupción de los gobiernos y la persecución de la gente por su manera de pensar y por sus opiniones era cosa monstruosa y aberrante…

    –¡Si soy yo mesmo!…

    –Así eras cuando tu objetivo no era acumular poder para tu ego, sino servir…

    –Chacrooge -se oyó otra voz más tenebrosa y severa-: Soy el fantasma de las navidades presentes.

    Mírate… Usando ventajosamente tu posición para la campaña, amenazando al que piensa distinto, comprando la conciencia de la gente con un plato de lentejas y administrando la hacienda pública como tu cuenta personal… Todo aquello contra lo cual insurgiste, contigo se ha envilecido hasta límites inimaginables… Porque antes, al menos, la gente era alimentada por la esperanza de que la pesadilla tenia un plazo, pero ahora…

    –No, yo no… ¡Déjame fantasma!…

    Te equivocas… .El país avanza a paso de vencedores… Yo soy solo un soldado…

    Yo no importo… Yo soy una paja que arrastra… uno más… A mi solo me mueve el amor –¿El Amor? –dijo un nuevo fantasma que entró en escena, un fantasma de bigote impecablemente blanco- Mírate en mi, Hugonizer… Yo soy el fantasma de las navidades futuras… Mira lo que nos espera…

    Un anciano de barba blanca apareció en una cama, muy enfermo.

    Algunos enemigos le deseaban la muerte, pero, incluso sus partidarios, querían ya apartarlo del medio. Era un obstáculo para nuevas apetencias de poder que también comenzaron con sueños de justicia. Junto a su cama, como zamuros, esperaban impacientes la hora. En las calles, gentes llenas de miedo, de hambre de pan y de libertad. En las casas, gentes resignadas, expectantes y castradas de tanto castrismo…

    –Es el final, Hugonezer… La muerte vendrá al cabo por todos y no hay poder alguno que pueda derrotarla…

    No puedes usar listas en su contra ni chantajearla. El contrato con ella no se puede rescindir… En la soledad de la conciencia pide cuentas y examina.

    Chacrooge se levantó sobresaltado y sudando… En ese íntimo momento de verdad entre el sueño y la vigilia, hasta él se atrevió a cambiar…

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