Resulta una práctica internacional cobrar por los servicios de inmigración. El candidato a emigrar debe pagar varios aranceles o “fees”, según el término en inglés, que cobran los consulados y embajadas por la tramitación, procesamiento y aprobación de las visas en sus diferentes categorías.

El monto de los aranceles varía de un país a otro y depende del tipo de visa que se solicite. La cifra puede aumentar según la composición del grupo familiar (solicitud individual, parejas, hijos, familias completas).

Generalmente, el pago cubre el costo total por el procesamiento de la solicitud de la visa. A veces se exige que el pago se realice en la moneda del país de destino.

En casi todos los casos, el monto no es reembolsable, aún en caso de que la visa sea negada.

Es bueno contar con un dinero en reserva para este trámite y averiguar previamente el monto, ante la instancia consular correspondiente.