| Me
quiero ir a vivir a España |
 |
¿Cómo
son los españoles?
La tradición histórica del pueblo español
ha determinado, en gran parte, la forma de ser de su gente.
Herederos de una cultura que mezcla varias religiones e ideologías,
los españoles han desarrollado un marcado acento hospitalario,
abierto y cordial que se enfrenta con una necesidad protectora
de su unidad como país, tarea que se esforzó
en establecer durante siglos.
Algunos
de los rasgos culturales más característicos
de los españoles son:
Sentido
regionalista
Los españoles luchan por la conservación
de sus tradiciones y su historia con mucha pasión y
sentido solidario. Cada comunidad, provincia y ciudad conserva
casi intactas las leyendas y hábitos de épocas
pasadas. Los españoles cuidan de su historia con tanto
fervor que la vuelven presente en cada celebración
popular.
Este
afán
por mantener el pasado se traslada a la conservación
de su patrimonio histórico físico: iglesias,
monasterios, conventos, plazas y casas de personajes famosos
son muy protegidos por el Estado. Por su parte, los habitantes
asumen esta responsabilidad narrando a los extranjeros las
historias que dan vida a esos sitios.
Carácter
férreo
El español se enorgullece de su forma de ser y
de actuar, sobre todo en lo que se refiere al cuidado de la
geografía de su país, la cual defiende por encima
de todo. Las crisis económicas que ha tenido que enfrentar
España en el siglo XX han hecho aflorar el otro lado
del carácter ibérico: el de protección
de sus fuentes de empleo y la visión competitiva con
las otras naciones europeas.
Hábitos
y costumbres
A pesar de que en el
mundo se han modificado muchos hábitos
básicos por las nuevas formas de trabajo y de vida
de la sociedad actual, en España ha prevalecido la
costumbre de hacer un alto en la jornada diaria, entre las
2 p.m. y las 4 p.m., para comer en casa con la familia. Pues
bien, a partir del 1º de enero de 2006, una nueva normativa
dispuso el final de dos instituciones sociales españolas:
la pausa de dos horas para un almuerzo de varios platos y
la consecuente siesta. Por consiguiente, se ha habilitado
un horario laboral diferente: con receso de menos de una
hora para el almuerzo y una finalización de la jornada
laboral a las 6 p.m., como en casi toda Europa. Se espera,
entonces, que los españoles puedan lidiar con esos
cambios, que buscan aumentar su productividad y enseñarlos
a combinar mejor el tiempo laboral con la vida de familia.
A lo anterior se agrega que el español siempre ha
tenido un gusto particular por la comida abundante y muy
bien sazonada. Por esa razón, los almuerzos generalmente
eran copiosos y, muchas veces, obligaban a tomar esa siesta.
Por la noche, se cena alrededor de las 10 p.m. y luego se
da paso a una vida nocturna agitada, donde se evidencia el
lado bullicioso del carácter del español. Indiscutiblemente
que esta disposición impactará en el modo de
vivir, trabajar y divertirse del pueblo español y
se necesitará cierto tiempo para que todos se sumen
y acepten estos cambios.
Expresividad
y franqueza
Los españoles permanecen mucho tiempo fuera de
casa y por ello han desarrollado una capacidad de conversar
muy fluida y abierta; no es extraño entablar una sana
conversación con ellos en bares, tabernas y lugares
de ocio en general. El saludo a dos besos, uno en cada mejilla,
es quizá la mayor cortesía física que
ofrecen a sus visitantes extranjeros.
Sin embargo,
otra clase de contactos físicos entre las personas
se reserva a las parejas o los viejos amigos y es inusual
que la gente sea muy expresiva en este sentido. Entre los
hombres, este contacto se reserva al cruce de manos sin mucha
efusividad.
El habla
es rápida aunque no se tenga prisa y el tono suele
ser imperativo sin que ello indique superioridad, disgusto
o distancia. Los españoles son muy directos y expresivos
en sus opiniones y juicios, los cuales defienden generalmente
con argumentos honestos y francos.
Pasión por
el tabaco
Un hábito español que casi siempre ha sorprendido
al visitante es la pasión por el tabaco. Es posible
que en ningún otro sitio de mundo, con excepción
de Grecia, se fumara tan libre y constantemente. Aun en los
lugares donde se prohibía fumar, los españoles
se las ingeniaban para no abandonar esta costumbre de alcance
nacional. Además, el tabaco era uno de los productos
que se conseguía a cualquier hora del día.
Sin embargo, a partir de enero del 2006, en el marco de la
lucha mundial contra el tabaquismo y en defensa de la salud
pública, ha entrado en vigencia en España una
de las leyes más restrictivas en la actualidad, que
regula el consumo, la venta, el suministro y la publicidad
de cigarrillos, a los que destierra de todos los espacios
de la vida social, salvo la calle, los hogares y los pequeños
lugares habilitados. Igualmente, estipula que solo se comprará tabaco
en tabaquerías o máquinas expendedoras que
tengan los correspondientes permisos administrativos, cuyo
uso se prohíbe a menores de 18 años. Asimismo,
las multas previstas para los infractores van desde los 30
euros a los 600.000 euros, en la banda principal, y podrían
llegar a los 10.000,00 euros para las faltas graves. Se espera
que poco a poco se disminuya el consumo y que, a la vuelta
de cinco años, se reduzca en no menos de 10%. Admiración
por la monarquía
El español se siente orgulloso de preservar con
fervor la figura de sus reyes como jefes absolutos del Estado.
Es una característica que va más allá
de las leyes y derechos que la comprenden, es una actitud
de admiración y respeto profundo por la monarquía,
una institución que forma parte inequívoca
de la forma de ser española. Para muchos, la Familia
Real constituye también el modelo ideal de vida
en familia. Además, los españoles se interesan
por conocer la vida cotidiana de los reyes, del príncipe
y de las infantas, como si fueran celebridades del espectáculo.
Gusto
por la farándula
Los españoles sienten un especial gusto por conocer
la vida privada de los personajes destacados de la sociedad.
El grupo incluye artistas, actores de cine y televisión,
cantantes, destacados exponentes de la tauromaquia, personajes
del "jet set" español y la nobleza e,
incluso, la familia real. Ese notable interés de
los españoles
ha dado paso a una importante industria editorial y radioeléctrica
dedicada exclusivamente a explorar la vida, costumbres y
gustos de la farándula local y mundial.
Quizás,
el producto más emblemático de todos sea
la publicación ¡Hola!,
revista de variedades y farándula de gran éxito, conocida internacionalmente
por investigar los detalles más privados de las celebridades y la
nobleza española, utilizando un lenguaje coloquial
y con gran despliegue fotográfico, para deleite de
España y del mundo entero. Los españoles
dedican tiempo y recursos considerables a monitorear lo
que ¡Hola!
y decenas de publicaciones más, incluyendo reconocidos
programas de televisión como "¡Corazón
, Corazón!", tienen que decir sobre los personajes
de moda.
Aprecio
por la libertad
Luego de vivir bajo un régimen dictatorial durante
más de 30 años, los españoles desarrollaron
un espíritu colectivo pleno de libertades y licencias,
que algunos han calificado como el "gran destape"
español. El nuevo sentimiento social encontró
su expresión más elocuente en la ciudad capital,
dando paso a lo que se conoció como la "movida"
madrileña.
El fenómeno
social tuvo su momento de apogeo
durante la década de los ochenta y pronto se extendió a todo el
país, principalmente a los centros urbanos más
importantes, como Barcelona, dando paso a una variedad de
importantes manifestaciones artísticas, cuyos productos
más acabados se encontraron en los ámbitos musical,
cinematográfico y literario.
De modo
general, se puede decir que en la actualidad persiste en el
español un gusto particular por la diversión,
la fiesta, las situaciones relajadas y, sobre todo, el sentido
de la independencia y la determinación individual,
como una manera de recordar el régimen de libertades
alcanzado.
Sentido
del humor
Uno de los pasatiempos favoritos de los españoles
es bromear en casi todas las situaciones, y se enorgullecen
de la capacidad que tienen para reírse de sí
mismos. El humor español se evidencia en los personajes
de las tiras cómicas; sus más famosos personajes
son "Mortadelo y Filemón", superagentes secretos
que con casi 4 décadas de existencia, se consideran
fieles reflejos del humor español. También fueron
muy populares los traviesos gemelos "Zipi y Zape"
aunque sus travesuras hoy resultan muy inocentes. Un poco
más actual es "Super López", un carismático
Superman a la española.
Volver
al menú
|