Algunas características de vida pueden resultar
muy duras o estrictas y pudieran chocar con la idiosincrasia
y forma de ser latinoamericanas.
Muchos sociólogos y estudiosos de la política
definen a Canadá como la "Dictadura del ciudadano"
debido a la ley, sus normas y reglamentaciones. Todo está
previamente determinado y debe ser cumplido a cabalidad,
hasta las cosas más sencillas y domésticas
están reguladas.
Es
importante el dominio de al menos uno de los dos idiomas
oficiales de Canadá (inglés o francés)
para insertarse efectivamente en el mercado laboral. Si
se escoge como destino la provincia de Quebec, se deberá
ser fluido en el idiomas francés, para competir
por los puestos de trabajo profesionales.
El
pago de impuestos es obligatorio y su cumplimiento es
supervisado por las leyes. El inmigrante puede ser deportado
si no cumple con esta obligación.
El bien de la comunidad impera sobre el individuo. Si
el inmigrante no contribuye de algún modo efectivo
con la economía o bienestar del país, puede
no ser aceptado e incluso deportado (salvo casos humanitarios).
El clima puede resultar difícil de tolerar, sobre
todo por la predominancia del invierno en casi todas las
regiones. Esto puede afectar seriamente a quienes han
vivido en climas cálidos ya que condiciona todas
las actividades de la vida diaria y se requiere tiempo
para aprender cómo sobrellevarlo.