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Me quiero ir a vivir a Canadá

Descripción general de Canadá
Ubicación geográficaImpuestos
División político-territorialEducación
PoblaciónEconomía y nivel de vida
Tipo de gobiernoServicios públicos
Leyes y derechosSeguridad personal
IdiomaVida cultural y social
ReligiónClima
Moneda¿Cómo son los canadienses?
Bancos 

¿Cómo son los canadienses?
Los canadienses provienen de muchos orígenes diferentes: culturales, raciales y religiosos. En verdad, su cultura ha recibido influencia de Francia, Islas Británicas y Estados Unidos, principalmente. En consecuencia, es difícil definir una típica familia canadiense o perfilar un individuo que represente cabalmente a su país. En términos generales, se les tipifica como generosos, pacíficos, compasivos, honestos y amistosos.

En los espacios laborales canadienses se encuentran personas procedentes de variados contextos culturales, diferentes por su edad, sexo, etnia, educación o idioma materno. Esto se explica porque Canadá es una nación predominantemente multicultural donde la gente proviene de variadas condiciones de vida y cultura y trabaja como equipo. Asimismo, para muchos la conducta pública canadiense resulta más conservadora que aquella a la que ellos están acostumbrados, mientras que otros grupos pudieran tildarla de más liberal que la suya. Así se comprende cómo innumerables visitantes califican a los canadienses como impersonales y secos; en tanto, otros los consideran muy amistosos.

También hay que resaltar que las normas sociales – regidas por el uso y no por la ley – regulan muchos tipos de comportamientos en Canadá y algunas tradiciones definitivamente se imponen. Pese a ello, la mayor parte de los canadienses comparten algunas características culturales, a saber: 


Equilibrio entre la formalidad y la informalidad
En términos generales, los canadienses se saludan con sencillez: una sonrisa, una inclinación de cabeza, una breve frase. Cuando son presentados, suelen estrechar la mano. Asimismo, aunque no gesticulan mucho con las manos, no se censura un leve toque en el hombro o en el codo del interlocutor durante una conversación; aunque casi desaparecen los besos y abrazos cuando saludan a sus amigos. La excepción, sin embargo, se presenta en la provincia de Quebec, donde se conserva la tradición francesa de dar un '"doble beso", uno en cada mejilla, a manera de saludo amistoso o familiar.

Valoran el contacto visual directo durante las conversaciones. Por otro lado, se comportan, en general, con absoluta informalidad en el hogar, hasta el punto de que algunas familias no se detienen en saludos y cumplidos y no se emocionan abiertamente cuando alguien llega a sus casas o sale de ellas.

Con frecuencia, en la oficina son bastante informales y la mayoría de los empleados se llaman unos a otros por sus primeros nombres, a pesar de que las relaciones con los supervisores, con quienes hay que mostrar un alto nivel de profesionalismo, son más formales. También diferencian muy bien los asuntos personales y familiares de los propios del trabajo o del negocio y el entorno donde se tratan unos y otros.

La puntualidad es un factor clave de la vida canadiense. Siempre se debe llegar a tiempo a la escuela, al trabajo y a cualquier reunión, a pesar del mal clima o de los problemas de tránsito. Los impuntuales se arriesgan a ser despedidos de sus empleos o suspendidos de las escuelas. En efecto, la puntualidad causa una magnífica impresión. Como norma tácita, los canadienses aguardan como máximo de 10 ó 15 minutos por alguien con quien concertaron una cita. Cuando se recibe una invitación a casa de amigos, para una velada familiar, un concierto o reunión fuera del trabajo, los anfitriones esperan que sus invitados lleguen, como muy tarde, dentro de la media hora que sigue a la pautada.

Aunque no es obligatorio, muchos empleadores prefieren que sus empleados mantengan hábitos saludables (no fumar y practicar deportes o alguna forma de ejercicio, por ejemplo) y ofrezcan una apariencia profesional aseada y arreglada, con un vestuario formal, acorde con el lugar de trabajo.


Igualdad, apertura y tolerancia
Canadá disfruta de una sociedad abierta y relativamente libre de distinciones de clases. Sus nacionales, en general, testimonian y practican la creencia de que todos los pueblos tienen los mismos derechos y merecen respeto, sin importar su sexo, raza, religión o cultura. Por eso resienten los comentarios que demuestran menosprecio por alguien tan solo por un rasgo particular.  

Por ser una sociedad multicultural que ha fomentado durante siglos la inmigración, los canadienses se caracterizan por su apertura y tolerancia. De hecho, especialmente en las ciudades más grandes, los asuntos de género son, probablemente, más tolerados, por ejemplo: el respeto a los derechos de las parejas del mismo sexo o la celebración con ellas del Día del Orgullo Homosexual (Pride Day), el primer fin de semana del mes de julio.

En la vida familiar, debido a que el padre y la madre trabajan fuera de la casa, ambos se consideran iguales y comparten las tareas de comprar, cocinar, limpiar la casa y cuidar a los niños. Los canadienses también estimulan a mujeres y hombres a incursionar en profesiones y oficios no tradicionales.

Un número elevado de estos nacionales se declaran católicos o protestantes, mas conviven con otros grupos religiosos con el mayor respeto.

Hay un alto grado de cortesía en los lugares de trabajo y a nadie se le hace sentir inferior por el tipo de labor que hace o por la paga más baja que recibe. A lo anterior se agrega que un individuo miembro de una minoría étnica recibirá los mismos servicios de las oficinas públicas, bancos, hospitales e instituciones educacionales, tal como los descendientes europeos, y existen vías para denunciar el abuso o discriminación, si esto llegara a ocurrir.

En lo referente a la autoridad ejercida por una persona, hay que entender que la gente no tiene esa potestad solo por su nombre, estatus, clase social o sexo, sino que se relaciona con su posición y responsabilidad. En este sentido, las mujeres ocupan las mismas posiciones que los hombres y ejercen la misma clase de autoridad. De allí que el soborno y otras formas de corrupción son ilegales y ofenden a la mayoría de los canadienses, quienes demandan siempre honestidad e imparcialidad de sus funcionarios públicos.


Respeto, protección y conservación del ambiente y de la salud en general
Los canadienses respetan el medio ambiente natural y exigen que todos eviten dejar basura (papel de desecho y otros desperdicios) en la calle o lanzarla desde los carros. Lo correcto es que cada quien conserve su basura hasta el momento en que encuentre el recipiente apropiado para botarla.  

Preocupados, además, por la salud de los ciudadanos, la seguridad en general y la preservación del medio ambiente, el hábito de fumar se ha vuelto cada vez más impopular y no se permite en la mayor parte de los edificios federales, ascensores, aerolíneas, buses y otros medios del transporte público. Tampoco, en muchos bancos, tiendas, restaurantes y otros sitios públicos. Por añadidura, muchas familias no lo autorizan en sus hogares y, si sus miembros no fuman, pudieran pedirle a un fumador que salga de la casa para hacerlo.


Tendencia al individualismo y a una conducta distintiva y competitiva
Ciertamente se inclinan hacia el pensar y obrar con independencia de los demás, o sin sujetarse a normas generales y, en el lugar de trabajo, favorecen, a menudo, la conducta competitiva, la cual se espera también en las diversas actividades de la vida diaria. Los canadienses tienden a evaluar objetividad y capacidad de análisis, buscan resultados en todos los miembros de un equipo y aprecian, sobre los estilos autoritarios, la responsabilidad, accesibilidad y habilidad para resolver problemas, así como la capacidad de tomar la iniciativa y las propias decisiones con base en la política de la compañía, de trabajar independientemente con supervisión mínima y la habilidad de hacerlo bajo presión.

No obstante, del mismo modo, quieren que sus empleados trabajen en forma cooperativa dentro de un ambiente de equipo, sigan las directrices de sus supervisores, respeten los canales propios de autoridad dentro de la organización, expresen sus opiniones y ofrezcan sugerencias.

Además, Canadá es una nación donde la originalidad y el trabajo esforzado y perseverante son cualidades muy estimadas en todas partes. En efecto, para algunos entendidos, una combinación de nivel de educación, experiencia, trabajo duro y carisma constituye la clave del éxito para la mayor parte de los empleados.

 

Aferramiento al orden y a la ley 
Los canadienses cumplen con sus obligaciones y respetan las libertades individuales. Al mismo tiempo, esperan lo mismo de visitantes y residentes extranjeros. Por ejemplo, la gente hace filas para ser atendidos en una gran variedad de servicios (bancos, tiendas, trámites ante organismos públicos). De modo que se enojan si alguien no aguarda su turno y pretende adelantarse impropiamente.

Los canadienses normalmente conocen y están conscientes de las leyes que rigen el manejo de vehículos, lo referente a la seguridad del chofer, pasajeros e infantes, los derechos y protección de los menores, la ingestión de alcohol y drogas, el maltrato doméstico, la interacción con la autoridad y oficiales públicos y policiales, entre otras.


Cultura de servicio 
Canadá es una sociedad de servicio y consumo, pero se diferencia de la sociedad estadounidense. Por cuanto las tiendas compiten unas con otras para atraer clientes, para un canadiense es sabio chequear y comparar precios en los diferentes establecimientos antes de comprar. No es común en Canadá regatear por un precio mejor, aunque casi todo el mundo pide rebaja cuando adquiere artículos costosos como un vehículo, una casa o piezas de mobiliario. 

La sociedad canadiense es una sociedad norteamericana, por lo tanto es una sociedad con cultura de servicio y esmerada atención al cliente. Aun, si quien lo atiende en un local comercial no recibe comisiones ni propinas, le dará un trato cordial y lo ayudará a encontrar el servicio o el producto que necesita. En Canadá al cliente le asiste siempre la razón y está muy mal visto llevarle la contraria. Muchos locales comerciales abren hasta el domingo y existen tiendas que operan las 24 horas del día, como restaurantes y farmacias.

En Canadá, un artículo puede ser devuelto sin ningún problema mientras se conserve la factura de su compra.


Fuerte conciencia de diferenciación nacional
Los canadienses son muy susceptibles ante el hecho de que se confunda su país con los Estados Unidos. Por esa razón, hay que ser muy cuidadoso con esto, en especial si se viene de una nación diferente de los Estados Unidos porque el acento canadiense (cuando se habla inglés) es difícil de distinguir, aunque resulta absolutamente perceptible para los residentes estadounidenses y canadienses.

Tampoco conviene referirse a los Estados Unidos como América, que es el nombre del continente del cual Canadá es el país más grande. Por otra parte, Canadá para los británicos es notablemente más británica que los Estados Unidos. En efecto, las diferencias lingüísticas entre Canadá y el Reino Unido son menores, el sistema de medidas usado en ambos países es el métrico y la Reina de Inglaterra aparece en la moneda canadiense.


Sentido del humor

El humor ha sido, desde hace mucho tiempo, un rasgo distintivo de la cultura canadiense. Se extiende más allá del ámbito normal de las artes creativas hasta abarcar la vida diaria. Es incluso aceptado en lugares donde el humor no se encuentra comúnmente. Sin embargo, es un humor muy distinto al de los países latinoamericanos, por lo que puede tomar tiempo llegar a entenderlo y adaptarse. 


Nación bilingüe

Canadá es oficialmente un país bilingüe inglés-francés. Sin embargo, las cifras del censo del año 2001 revelan que solo el 18% de sus ciudadanos se considera verdaderamente “bilingüe”. El bilingüismo se restringe principalmente a los francófonos canadienses y a los anglófonos de Quebec. 
 

La francofonía
Vista como la cualidad de lo francófono, es decir, referido a la persona o comunidad que tiene el francés como lengua usual de expresión, encuentra su máxima representación en la provincia canadiense de Quebec, cuya cultura de corte occidental se enraiza en la historia y sociedad de una mayoría de habla francesa.  

Quebec es la única región mayoritaria de habla francesa en América del Norte. La cultura de los quebequenses difiere de aquella de la de más de 300 millones de ciudadanos de lengua inglesa en Canadá y los Estados Unidos, que la rodean, así como de los ciudadanos de Francia.

Según el censo del 2001, el 23% de la población canadiense es francófona y el 83% de todos los residentes de Quebec tiene el francés como su lengua nativa o lo habla, principalmente, en el hogar. En realidad, el francés es el único idioma oficial de la provincia de Quebec, donde el 95% de todos los residentes sabe francés y lo usa en sus diarias actividades.

La historia ha convertido a Quebec en un lugar de encuentro de varias culturas, donde la gente vive la experiencia americana, más cercana y desde una perspectiva diferente. La cultura quebequense se vincula con fuertes corrientes culturales del resto de Canadá, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, todas simultáneamente. Por esa condición, con frecuencia esta provincia se considera el lugar donde se cruzan Europa y América. A pesar de que Quebec representa claramente a la mayoría de las sociedades occidentales en muchos aspectos, exhibe, sin embargo, unas características propias. 

Aunque esta corriente tiende a debilitarse, algunos quebequenses manifiestan fuertes sentimientos de oposición hacia los residentes de las provincias vecinas de lengua inglesa e, incluso, hacia sus propios ciudadanos que hablan inglés.

En cuanto a los dos más populares entretenimientos de Quebec: los filmes y la televisión, una regulación estipula la obligación de doblar al francés las más importantes versiones originales en inglés para esos medios.

Como una huella notable de la larga influencia de la Iglesia católica en la cultura de esta provincia, la mayor parte de las maldiciones o palabras soeces en francés que emplean sus pobladores se derivan casi totalmente de referencias religiosas.


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