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quiero ir a vivir a Australia |
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Economía
y nivel de vida
Una saludable posición presupuestaria
con superávit económico, una eficaz administración
pública y un eficiente esquema de seguridad social,
permiten afirmar que Australia posee uno de los estándares
de calidad de vida más elevados de las sociedades desarrolladas.
Algunos indicadores dan cuenta de esta afirmación:
- Australia
es el primer productor de lana del mundo y uno de los principales
países exportadores de carne y ovejas.
- Los
australianos gozan de una industria minera floreciente,
a partir de las cuantiosas reservas de carbón, oro
y mineral de hierro que poseen.
- Australia
es el mayor país accionista per cápita del
mundo. Casi el 54% de la población adulta posee acciones
de empresas que cotizan públicamente.
- Los
niños australianos nacidos entre 1994 y 1996 tienen
una esperanza de vida de unos 75 años, y las niñas
nacidas en el mismo período, de 81 años.
- En
1998, 2,6 millones de personas en edad de trabajar recibieron
casi 40 mil millones de dólares por concepto de prestaciones
sociales. Los desempleados recibieron el 31%, los discapacitados
un 21%, los estudiantes un 15% y los padres solteros el
14%.
- El
99% de los hogares australianos tiene televisión,
con una media de dos receptores por familia.
- Hay
cerca de 35 millones de radios.
- Unos
500 periódicos conforman la estructura de medios
de comunicación impresos, con un tiraje diario aproximado
de 5 millones de ejemplares.
- Se
calcula que 5,6 millones de adultos (41% de la población
adulta australiana total) se conectaron a Internet en los
12 meses que precedieron a agosto de 1999.
- El
Fondo Monetario Internacional utiliza la Carta Australiana
de Honradez Presupuestaria como modelo internacional para
la promoción de la transparencia fiscal.
La economía
de Australia ha conseguido resultados positivos en los últimos
años, siendo más flexible, competitiva y fuerte
que nunca. Aunque es mucho menor que las economías
de Estados Unidos y Japón, la economía australiana
es mayor que la de países como Suecia, Bélgica
y Suiza.
Se caracteriza
por un alto crecimiento, una baja inflación, y bajas
tasas de interés. Cuenta además con un sector
gubernamental eficaz, una mano de obra flexible y un sector
empresarial muy competitivo.
La inflación
media australiana durante los años noventa fue del
2,1%, comparada con la inflación media del 3,1% de
la Unión Europea y del 2,9% de los Estados Unidos.
El crecimiento
anual en la productividad multifactorial (esto es, la productividad
del trabajo y del capital combinadas) supuso en promedio un
1,8% durante los años noventa.
El impresionante
crecimiento económico de Australia, se basa en un enorme
salto en el crecimiento de la productividad, que ahora es
mayor que en los Estados Unidos.
La tasa
de empleo australiana creció un 2,9% en el período
anual hasta diciembre de 1999. Durante el año 2000,
el índice de desempleo disminuyó por debajo
del 7%, por primera vez desde 1990.
Para vivir
en Australia se necesitan entre A$ 7 mil y A$ 12 mil (dólares
australianos) al año. Los estudiantes casados necesitan
unos A$ 5 mil anuales más para su cónyuge y
unos A$ 3 mil anuales más por cada hijo.
En cuanto
a la salud y los servicios sociales, el gobierno australiano
permite tener acceso a asistencia sanitaria de calidad a todos
los ciudadanos. En 1999, el presupuesto de la federación
australiana para la salud, ascendió a más de
22 mil millones de dólares sólo en gasto público.
Sin embargo, debido a que existe una gran participación
del sector privado en la financiación y administración
del sistema, los ciudadanos tienen una variedad de elección
en los tratamientos que quieran recibir.
La mayor
parte del sistema de salud público se denomina "Medicare".
Este sistema está financiado principalmente por la
recaudación de impuestos generales. Alrededor de un
tercio de los costos de sanidad se pagan a través del
sector privado.
Australia
tiene una red de seguridad social que proporciona un subsidio
a las personas de bajos ingresos y otros sistemas de ayuda
para las personas que los necesiten. Agencias gubernamentales
y organizaciones no gubernamentales cooperan para ayudar a
los ancianos, discapacitados, enfermos, desempleados y familias
con hijos.
Existe
además un programa de vivienda que ayuda a los compradores
de ingresos bajos o moderados a adquirir una propiedad o alquilarla.
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