Impuestos Los impuestos a las ganancias
y a las ventas se recaudan a escala federal y el debate entre
los niveles de gobierno -central y federal- sobre la distribución
de estos ingresos y la duplicación de funciones de
gasto es un aspecto perenne en la política australiana.
Los
servicios públicos australianos son costeados en gran
medida por la recaudación general de impuestos, gran
parte de los cuales se alcanza gracias a un gravamen procedente
de los ingresos de los ciudadanos. Sin embargo, en los últimos
tiempos, el gobierno australiano ha hecho profundas reformas
al sistema impositivo, con la intención de reducir
los impuestos sobre los ingresos, mediante el aumento de la
base fiscal indirecta y la mejora de la equidad fiscal.
Una
de las interesantes reformas gubernamentales sobre la materia
la constituye el Impuesto sobre Bienes y Servicios, que está
en vigencia desde julio de 2000. Se trata de un impuesto de
base amplia sobre el valor añadido, que sustituirá
a los impuestos indirectos, entre los que se incluye el impuesto
sobre las ventas al por mayor, que es una carga impositiva
sobre los fabricantes y los exportadores. El Impuesto sobre
Bienes y Servicios del 10% se aplicará a casi todos
los bienes y servicios.
Las
reformas fiscales incluyen la reducción de los impuestos
a las empresas, que pasarán del 36% al 34% para el
año fiscal 2000-2001, y a un 30% después.