”Es bueno adaptarse a las costumbres y a la lengua de la región donde vives, aunque no te guste”

Profesión: T.S.U. en Administración de Empresas.

Edad: 32 años

Ciudad/ País de origen: Maracaibo, Venezuela.

Fecha de salida: 3 de marzo de 2003

Ciudad/ País de destino: Gerona-Rosas, España.

¿Por qué te fuiste de tu país?

Me fui por la inseguridad política en la que estaba el país, la cual todavía se está viviendo. En diciembre del 2002, quedé desempleado y me asusté mucho por el paro general que hubo en ese entonces y la falta de gasolina. Fueron tantas las cosas negativa

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Aunque monetariamente estaba muy bien y pensaba montar un negocio de telecomunicaciones, a mi esposa se le ocurrió la brillante idea de irse y me insistía en que nos fuéramos, que nos iría mejor en otro país. Yo entendía a la pobre, ya que también estaba asustada, y tomamos la decisión en un momento desesperado.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Porque tengo un hermano residenciado en España y ha vivido aquí durante cuatro años.

Describe los primeros tiempos

Los primeros meses fueron muy duros. Del primer mes me acuerdo, ya que la mujer de mi hermano estaba loca porque nos fuéramos, como dice el refrán: “El muerto hiede a los 3 días”, y empezaba a tener problemas porque supuestamente querían su intimidad, a pesar de que tienen un apartamento de tres cuartos y, desde que llegué a su casa, yo costeaba la comida de mi esposa y la mía y otros gastos e intentaba no estorbarles en lo que fuera posible. Sin embargo, a veces, eso va en los sentimientos de cada individuo, pero duele por ser de tu misma sangre. Si me lo hubiera hecho otra persona, no importaría porque no la veo nunca más, pero cuando se trata de tu hermano es diferente porque lastima mucho más. Aunque mi esposa y yo al mes conseguimos un apartamento alquilado y, al mes siguiente, compramos un carro para movilizarnos y obtuvimos otros muchos documentos que nos han hecho la vida menos difícil. Lo que les puedo decir es que, al tener ya los tres meses aquí, ayudamos al hermano de mi esposa a venirse también a España, puesto que estaba en mala situación en Venezuela y aquí le conseguimos, en el puerto, un trabajo de marino y le brindamos todo el apoyo para que, al cabo de cierto tiempo, se independizara y pudiera traerse a su familia, con la suerte de que le dieron, a los tres meses, un contrato de trabajo y actualmente está esperando su permiso de trabajo y residencia. ¡Qué buena esa suerte que no la tiene todo el mundo! ¡Ojalá yo hubiera contado con ese apoyo y no hubiese pasado por tan mal rato! Pero, como les dije, si no hubiese sido porque contaba con suficiente dinero, les juro que me hubiese devuelto, porque aquí, sin dinero y sin una persona que te preste apoyo, habría que dormir en la calle y solo Dios sabe qué sería de tu vida.

Describe tu situación actual

Los primeros meses fueron muy duros. Del primer mes me acuerdo, ya que la mujer de mi hermano estaba loca porque nos fuéramos, como dice el refrán: “El muerto hiede a los 3 días”, y empezaba a tener problemas porque supuestamente querían su intimidad, a pesar de que tienen un apartamento de tres cuartos y, desde que llegué a su casa, yo costeaba la comida de mi esposa y la mía y otros gastos e intentaba no estorbarles en lo que fuera posible. Sin embargo, a veces, eso va en los sentimientos de cada individuo, pero duele por ser de tu misma sangre. Si me lo hubiera hecho otra persona, no importaría porque no la veo nunca más, pero cuando se trata de tu hermano es diferente porque lastima mucho más. Aunque mi esposa y yo al mes conseguimos un apartamento alquilado y, al mes siguiente, compramos un carro para movilizarnos y obtuvimos otros muchos documentos que nos han hecho la vida menos difícil. Lo que les puedo decir es que, al tener ya los tres meses aquí, ayudamos al hermano de mi esposa a venirse también a España, puesto que estaba en mala situación en Venezuela y aquí le conseguimos, en el puerto, un trabajo de marino y le brindamos todo el apoyo para que, al cabo de cierto tiempo, se independizara y pudiera traerse a su familia, con la suerte de que le dieron, a los tres meses, un contrato de trabajo y actualmente está esperando su permiso de trabajo y residencia. ¡Qué buena esa suerte que no la tiene todo el mundo! ¡Ojalá yo hubiera contado con ese apoyo y no hubiese pasado por tan mal rato! Pero, como les dije, si no hubiese sido porque contaba con suficiente dinero, les juro que me hubiese devuelto, porque aquí, sin dinero y sin una persona que te preste apoyo, habría que dormir en la calle y solo Dios sabe qué sería de tu vida.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

A veces sí, pero al ver por Internet las cosas que pasan en Venezuela pareciera que te metieran una cachetada y te despertase de ese sueño que es estar otra vez en tu tierra y con los tuyos. A pesar de que aquí tampoco la estemos pasando muy bien que digamos, pienso que es mejor estar tranquilo y no con esa incertidumbre que tienen muchos compatriotas. Aunque no lo crean, yo también por aquí estoy con esa inquietud; pero, eso sí, tranquilo y sin el temor de que te puedan atracar en la calle o de dejar tu casa sola y, al llegar, encontrarla toda desvalijada, o que te roben el carro en una esquina o te apuñalen para quitarte una cadena o unos zapatos o, cuando llegues a tu negocio, conseguirlo todo ”pelado” porque también te lo han desvalijado y te quedes sin dinero y quebrado. Esas cosas me ponen los pelos de punta. Y, aparte de eso, preocupa enfermarse y no poder contar con un servicio hospitalario, a menos que lo pagues tú mismo (lo cual representa un dineral) y no tengas trabajo con que costearlo. Esa es la principal razón por la cual me he quedado aquí y he tenido, aunque no quiera, que adaptarme a lo que hay con tal de estar seguro y vivir sin esa angustia de la cual padecen mis compatriotas. Por lo menos, en este país gozas de buena seguridad y asistencia sanitaria completa gratis. Además, a la hora que quieras, puedes hacer un préstamo porque los intereses son muy bajos y lo puedes pagar en cómodas y largas cuotas. En fin, vives hipotecado, pero cómodo. Lo que haría distinto si pudiera repetir la experiencia es irme para Estados Unidos, ya que ese siempre ha sido mi sueño y el de mi esposa. Bueno, quién quita si, la próxima vez que escriba por aquí otra vivencia, relate mi travesía por este país.

¿Piensas volver a tu país?

Claro que sí, sin duda volvería; pero cuando cambie el actual panorama venezolano.

Testimonio publicado al 29 de Junio de 2004

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