Mandrágora, psicólogo y consultor institucional venezolano, desde Tenerife, España

"Ahora tengo, además del máster, un doctorado y especializaciones de posgrado de alto nivel".

Profesión: Psicólogo y consultor institucional

Edad: 45 años

Ciudad/ País de origen: Caracas, Venezuela

Fecha de salida: octubre de 1995

Ciudad/ País de destino: Tenerife, España

¿Por qué te fuiste de tu país?

La situación económica y la seguridad en la Venezuela de los años noventa ya no prometían nada bueno. No quería que mis hijos crecieran en esas condiciones.

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Dejar Caracas, que es mi tierra. Estoy hecho del mismo barro arcilloso con el que se hizo el Ávila. La amo con toda mi alma; no dejo, después de quince años, de extrañarla. Pero teníamos que partir, quiero pensar que fue una retirada estratégica.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

La decisión de irnos la tomamos años atrás, antes que Rafael Caldera ganara su segundo mandato. Nos dijimos que había que salir antes de que este presidente terminara. Con tiempo, mi esposa -caraqueña como yo- al tener padres españoles se nacionalizó española; y yo, al terminar la licenciatura en la principal universidad pública de Caracas, solicité el permiso de residencia al consulado de España. Así me residencié en Tenerife siendo licenciado en Psicología y asistiendo a un máster en Dirección Empresarial. Deseaba conocer mejor esta sociedad y hacer contactos. Cuando terminé la maestría, mi esposa vino con los niños y nos instalamos en un apartamento de los padres de ella.

Describe los primeros tiempos

El comienzo fue muy duro. Tuve que cambiar, a veces de forma traumática, muchos de los hábitos adquiridos en Venezuela. En realidad, nunca terminas de acostumbrarte. Comencé dando clases de Administración de Empresas en Escuelas de Negocios y en otros cursos mal pagados en Tenerife. Luego pasé a hacer “consulting” por mi cuenta a empresas locales. Algo mejor remunerado, pero nada especial. Ocho años duró esta etapa de estrecheces. Después de varios años, conseguí orientar mi actividad hacia el "consulting" institucional (o sea, al gobierno), pues es quien mejor valora el trabajo intelectual en Canarias.

Describe tu situación actual

Ahora tengo, además del máster, un doctorado y especializaciones de posgrado de alto nivel. Además, conozco el patio. Desde hace cuatro años, tomé un empleo en la administración pública local prestando apoyo ejecutivo a un proyecto institucional de la isla.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

Sé de personas que vinieron de Venezuela y están contentas aquí. Normalmente, las que proceden del interior del país o buscan vivir decentemente, sin aspirar a nada más, consiguen adaptarse. Sin embargo, las que vivían en ciudades grandes, en Tenerife se sentirán como presos en una isla alejada. Ahora, la crisis en España es muy profunda y las oportunidades laborales se desvanecen. Yo desaconsejaría venir, especialmente a quienes solo cuentan con su formación para salir adelante.

¿Piensas volver a tu país?

Una vez que termine mis compromisos en Tenerife, pienso irme con mi esposa a Panamá. La verdad es que aquí siento que hemos tocado techo. A mis hijos los enviaré a Estados Unidos a abrirse camino.

Testimonio publicado al 11 de agosto de 2011

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