"Cuando el deseo de crecer es mayor... ¡que se monte en el avión"

Profesión: Fisioterapeuta.

Edad: 36 años.

Ciudad/ País de origen: El Socorro, Guárico, Venezuela.

Fecha de salida: Diciembre, 1995.

Ciudad/ País de destino: Washington DC, Estados Unidos.

¿Por qué te fuiste de tu país?

Fui contratado por una empresa norteamericana para trabajar como fisioterapeuta. El salario, la oportunidad de mejoramiento profesional y la tranquilidad de la mayoría de las ciudades norteamericanas, valían la pena. Antes había vivido en el Sur de Brasil

¿Qué fue lo más difícil de la decisión?

Contras: Dejar a mi familia y a mis amigos. Aunque los muchos años vividos en el extranjero me ayudaron. Pros: Mi familia, como siempre, me dio todo el apoyo y me incentivó a marcharme.

¿Por qué seleccionaste el país o ciudad de destino?

Fui contratado por una empresa de este país y entré con una visa de trabajo. Washington fue una coincidencia feliz (realmente no me veo viviendo en Miami).

Describe los primeros tiempos

La adaptación fue muy rápida, a los tres días ya estaba guiando mi propio coche, viendo a mis pacientes y preparándome para uno de los peores inviernos de este siglo (el del 95-96). Creo que haber vivido en el Cono Sur y en Europa, antes de venirme a Estados Unidos, me había hecho más moldeable, más fácil de adaptarme a cualquier lugar nuevo. El inglés se fue perfeccionando poco a poco y encontré mucha gente generosa que hizo mis días más placenteros. Creo que la manera de ser de los que habitan este país se basa en la "elevación de la sensibilidad sobre la verdad", o sea el "political correctness" tan pregonado, y es esa característica que les permite vivir de la manera que son. Pueden parecer fríos, pero al menos no te van a gritar u ofender "a todo gañote".

Describe tu situación actual

Trabajo como fisioterapeuta y entre los planes próximos está el abrir mi propia práctica. Tengo varios amigos, hago deportes, tengo pareja, cuido las plantas en mi balcón, voy a discos, leo y... ¡uffa!: puedo caminar en las noches sin tener que mirar por encima del hombro cuando voy a abrir la puerta de mi coche.

¿Te arrepientes de la decisión? ¿Qué harías distinto si pudieras repetir la experiencia?

Estoy muy satisfecho con mi decisión. Extraño a mi familia y a mis amigos, pero siempre puedo verles en vacaciones. ¿Recomendaciones a otros? Creo que todo ser humano tiene el derecho de mejorar y debe ir donde crea que estas oportunidades le sean más posibles. Claro, una visa de trabajo ayuda mucho, sin embargo, cuando el deseo de crecer es mayor... ¡que se monte en el avión!

¿Piensas volver a tu país?

Sí. No sé cuando. Ya volví una vez, luego de años en Europa y me di un tortazo en la cara, pero soy optimista. Me gustaría retirarme cerca del mar y que el aire huela a cacao, claro, con mi pensión y mi plan de retiro gringo, los cuales estoy pagando. ¿Es eso pedir mucho?.

Testimonio publicado al 5 de agosto de 2001.

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