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Migración
Migración
y ciudadanía
La realidad de las migraciones globales
ha forzado a casi todos los países a repensar sus políticas
de admisión de inmigrantes, así como también
las cuotas de derechos, límites y beneficios que otorgan
a sus ciudadanos y residentes. La admisión de inmigrantes
con herencias culturales y experiencias históricas
diferentes a la sociedad del país que los hospeda,
inevitablemente cambia el tejido de dicha sociedad, lo que
hace necesario un complejo proceso de adaptación mutua.
Para muchos, esta situación se ha convertido en una
fuente crónica de controversias.
En definitiva,
los estados que han tenido altos niveles de inmigración
en los últimos años, están ante nuevos
y difíciles planteamientos sobre sus políticas
de ciudadanía. ¿Cuándo y cómo
debe ser extendida la ciudadanía a los nuevos inmigrantes?
¿Cómo deben ser reconocidos los vínculos
de los inmigrantes con sus países de origen? ¿Debe
adoptarse la doble nacionalidad, tolerarla o desaprobarla?
¿Cuáles oportunidades y derechos deben ser limitados
a los ciudadanos y cuáles deben ser accesibles a los
inmigrantes?
Las políticas
de ciudadanía son sólo uno de los factores que
afectan la exitosa incorporación de los inmigrantes
en sus sociedades receptoras, pero errores al definir reglas
transparentes y justas de membresía significan un riesgo
al crear clases diferentes y, por definición, desiguales
de participación, con un importante potencial para
debilitar la necesaria cohesión social.
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